Mahabharata y Ramayana: Bomba atómica de hace 12000 años

Las antiguas civilizaciones y religiones paganas nos dejaron multitud de vestigios como escrituras, objetos, monumentos, etc. Que nos hacen preguntarnos continuamente si en un pasado remoto fuimos visitados por otras civilizaciones no pertenecientes a la tierra. Hay cientos y cientos de preguntas sin respuesta, pero hay unos textos que arrojan mucha luz, por no decir que iluminan casi al completo el sendero de la verdadera historia jamás contada.

Éstos escritos se encuentran en el Mahabharata y el Ramayana. El Mahabharata se trata del mayor poema de la India, consta de 100.000 versos divididos en 18 partes o libros que equivalen a ocho veces la Ilíada y la odisea juntas. Este extenso poema es más que una simple narración de unos hechos, es un vasto acopio de leyendas, historias, mitos. Discursos didácticos escritos en un bello lenguaje que han nutrido toda la mitología hindú y han creado una de las mayores religiones del mundo: el hinduismo.




Estos textos relatan una auténtica devastación con lo que parece ser una gran bomba atómica.

El historiador Kisari Mohan Ganguli, sostiene que los textos sagrados antes mencionados, están repletos de estas descripciones de un gran holocausto nuclear, de proporciones increíblemente superiores a Hiroshima y Nagasaki. Antes de conocerse los efectos de la bomba atómica, las referencias del Mahabharata y Ramayana carecían de sentido, ahora no. He aquí las continuas referencias al holocausto nuclear en los poemas hindús:

Era un solo proyectil, cargado con toda la fuerza del universo.
Una columna incandescente de humo y llamas, brillante como diez mil soles, se elevó en todo su esplendor.
Era un arma desconocida, un relámpago de hierro, un gigantesco mensajero de muerte, que redujo a cenizas a toda la raza de los Vrishnis y los Andhakas.
Los cadáveres quedaron tan quemados que no se podían reconocer.
Se les cayeros el pelo y las uñas: los cacharros se rompieron sin motivo, y los pájaros se volvieron blancos.
Al cabo de pocas horas todos los alimentos estaban infectados…
…Para escapar de ese fuego los soldados se arrojaban a los ríos, para lavarse ellos y su equipo…
Más adelante dice:
…Vientos de malos auspicios llegaron a soplar…
El sol parecía darse la vuelta, el universo, abrasado de calor, parecía tener fiebre.
Elefantes y otras criaturas de la tierra, abrasados por la energía del arma, huyeron corriendo…
Las mismas aguas al calentarse, las criaturas que vivían en ese elemento empezaron a arder…
Y continúa con:
Hostiles guerreros caían como árboles quemados en un fuego furioso…
Enormes elefantes quemados por esa arma, caían por tierra…
…Lanzando terribles gritos…
Otros abrasados por el fuego corrían de acá para allá mientras, en medio de un incendio de bosque, los corceles… y los carros también… quemados por la energía de esa arma… parecían como copas de árboles quemados en un incendio del bosque…
Hay otras muchas referencias en el Ramayana también muy similares a las que acabamos de exponer. Está muy claro que estos poemas aluden a un gran holocausto que acabó con miles de vidas.
Pero lo que seguramente os estaréis preguntando es: ¿Hay pruebas de estas supuestas explosiones hoy en día?
Así es, las hay y las vamos a comentar a continuación.

Sin ir más lejos, en Rajasthan, en 1992, fue encontrada una gran capa de cenizas radioactivas, cubriendo un área de unos ocho kilómetros cuadrados, a 16 kilómetros al oeste de Jodhpur. La radiación es tan intensa que aún contamina la zona.

Los científicos están investigando el lugar, ya que presenta serios problemas de mortalidad infantil de origen hasta ahora desconocido, así como altas tasas de cáncer en la población.
Curiosamente los niveles de radiación en la zona son extremadamente altos y la región fue recientemente acordonada tras el resultado del hallazgo de las excavaciones.

Se llevaron a cabo excavaciones en Harappa y Mohenjo-Daro, los arqueólogos descubrieron esqueletos esparcidos por toda la zona como si un evento súbito hubiera devastado las ciudades. La mayoría de ellos estaban cogidos de las manos como si la tragedia hubiera sobrevenido mientras huían de algo terrible.
Aún no se ha conseguido determinar la antigüedad de tales esqueletos pero se apunta a decenas de milenios antes de nuestra era.
El yacimiento de esqueletos radiactivos análogos a los encontrados en Hiroshima y Nagasaki, pero con una sorprendente diferencia: la radiación encontrada era 50 veces superior a los restos del holocausto nuclear de Hiroshima.

De confirmarse el hallazgo de forma definitiva, estaríamos hablando de un holocausto nuclear sucedido hace 12.000 años (o más) que causó un cráter visible de 2.154 metros de diámetro, y que puede localizarse a 400 kilómetros de Mumbai. La datación oscila entre los 12.000 y los 50.000, por lo que no puede precisarse con exactitud su antigüedad.

También hay que añadir que no existen restos de meteoritos ni de otro material exterior o interior, ni volcánico ni sísmico que justifique la radiación. Tampoco una explosión de un meteorito que justifique una presión de 600.000 atmósferas o una radiación 50 veces superior a la bomba atómica que devastó Hiroshima.

Hay algo que hace que ésta hipótesis, descrita en los textos del Mahabharata y Ramayana tenga que tomarse muy en cuenta y no desecharla en absoluto, ya que, sólo siete años después de la primera explosión atómica en Nuevo México, el doctor Oppenheimer (conocido coloquialmente como “el padre de la Bomba Atómica”), que conocía bien la antigua literatura sánscrita, estaba dando una conferencia en la Universidad de Rochester.

Luego, en turno de preguntas y respuestas, un estudiante hizo una pregunta a la que el doctor Oppenheimer contestó con una extraña reserva:

-Estudiante: La bomba que se hizo estallar en Alamogordo, durante el proyecto Manhattan, ¿fue la primera en hacerse explotar?
-Doctor Oppenheimer: Bueno…, sí. En tiempos modernos, sí, claro.

Quizá el doctor recordaba el pasaje anterior que había leído en el Mahabharata sobre una antigua guerra en la que se introdujo una nueva arma…