La prehistoria humana en la América pre-colombina

La historia de la población humana en América antes de la llegada de Cristóbal Colón en 1492 siempre ha sido un misterio, porque menos de un siglo después de la conquista, enfermedades europeas habían exterminado más de 90% de la población del continente, y con ella la mayor parte de la identidad, sabiduría, cultura e historia documentada de los pueblos indígenas de América. Muchas veces me he hecho las siguientes preguntas:
  • ¿Cuándo llegaron los primeros humanos a América?
  • ¿Cuánto tardaron para que los descendientes de estos primeros colonos en poblar todo el continente, del norte al sur?
  • ¿América se pobló en una única oleada de migración, o varias?
  • ¿Hubo contacto entre poblaciones de viejo y nuevo mundo antes del desembarco de Colón?
  • ¿Cuánta población había en América antes de la llegada de Colón?


En los últimos años, varios descubrimientos científicos y arqueológicos han contestado algunas de estas preguntas, o al menos una parte de ellas. En este artículo me gustaría hacer un resumen...





La mayoría de los pueblos indígenas de América trazan sus orígenes a Siberia.

Según análisis genética de la poblaciones actuales, el grupo humano que mayor parentesco comparten con los indígenas americanos son los pueblos autóctonos de Siberia. Sin embargo, cuando digo “parentesco”, las dos poblaciones se habían separado hace más de 20.000 años. Más probable, ente 22.000 y 25.000 años, un grupo de siberianos migraron hacia el norte hasta instalarse en el círculo ártico, y desde entonces ya habían perdido contacto con el resto. La composición genética de esta población era probablemente bastante diversa, ya que incluía tanto a gente de ascendencia occidental como de ascendencia oriental.

Los primeros humanos llegaron a América hace más de 16.000 años, y probablemente en barcas.

En aquella época, debido a las temperaturas bajas, el nivel de mar estaba mucho más bajo que ahora y entre Siberia y Alaska había muchas islas pequeñas. Es probable que siguiendo los peces, focas y otras presas marítimas que cazaban, algunos pescadores llegaron de Siberia oriental a Alaska en canoas, descansando y pernoctando en las islas. Los descendientes de aquellos emigrantes colonizaron el nuevo continente bajando por la costa pacífica, fundando asentamientos en las zonas litorales y llegaron hasta la costa Chilena 2000 años después.

Hace 13500 años, llegó una segunda oleada, pero desde tierra dentro.

Cuando retrocedieron los glaciares, se destapó un corredor de tierra que conectaba el extremo oriente de Siberia con Alaska, formando un puente que atravesaba lo que hoy es el estrecho de Beringa. Es posible que una segunda oleada de emigrantes llegó al Nuevo Mundo andando por el interior de Alaska, Canadá hasta el estado de Nuevo México en EEUU. Los descendientes de aquellos emigrantes desarrollaron lo que hoy se llama la Cultura Clovis, conocida por los puntos de lanza que fabricaban.

Pero a pesar de que hubo al menos dos oleadas migratorias de Asia hacia América, ambos grupos parecen descender de la misma población ancestral: los siberianos que se habían internado en el círculo ártico. Y una vez asentados en el nuevo continente, sus números se multiplicaron muy rápido y se expandieron en pocos siglos para poblar todas las regiones habitables del continente.

Los primeros habitantes de América eran físicamente muy distintos a los indígenas americanos actuales.

Hace 10.000 años, aquellos habitantes, llamados paleo-americanos, eran más fuertes, robustos, con narices más anchos y pómulos más sobresalientes. Los huesos de muchos hombres mostraban fracturas causadas por peleas cuerpo a cuerpo, pruebas que indicaban una vida muy dura y violenta. Las mujeres habían sufrido menos violencia pero eran mucho más pequeñas y peor alimentadas, indicando que probablemente vivían en una sociedad dominada por unos pocos “machos alfas” que habían ganado su estatus peleando contra otros.

Pero según análisis genético, ellos sí que eran los ancestros directos de los indígenas americanos actuales, indicando que los rasgos típicos de los nativos americanos actuales es fruto de una evolución reciente, probablemente después del invento de agricultura. Eso no es de sorprender, considerando que el “look” de los europeos también ha cambiado bastante durante los últimos 7000 años.

Los americanos empezaron a dedicarse a la agricultura hace más de 6500 años.

Cultivaban maíz, frijol, calabaza, yuca y patatas, pero la práctica de agricultura solo se limitaba en determinadas regiones: como Mesoamérica, los Andes y según recientes descubrimientos: en la cuenca amazónica. Los pueblos andinos domesticaron el llama para la carne y la piel y los mesoamericanos domesticaron el pavo para sus plumas, pero ninguna civilización practicaba la ganadería a un nivel tan intenso como en el Viejo Mundo. Y a causa de eso, los indígenas americanos no desarrollaron la inmunidad contra muchas enfermedades que se contagiaban de animales a humanos.

Las regiones donde practicaron la agricultura más intensa también era donde se desarrollaron las civilizaciones más sofisticadas, como la ciudad de Teotihuacán, los mayas, los incas y los aztecas. Sin embargo, la gran mayoría de los pueblos de América del Norte y del cono sur permanecieron como cazadores-recolectores hasta la llegada de los europeos en el siglo XV.

Tenochitlan: capital azteca. Ilustración de Diego Rivera


Según parece, las distintas poblaciones indígenas de México se habían mezclado muy poco entre sí.

En un análisis genético de las poblaciones indígenas del México actual, la distancia genética entre dos grupos étnicos separados por tan sólo 500 km es tan grande como la de entre un alemán y japonés, indicando que durante los últimos milenios no ha habido casi ningún tipo de mezcla. No sabemos si esta situación también se aplica al resto del continente, considerando que en América del sur el imperio Inca cubría varios miles de kilómetros cuadrados, uniendo pueblos muy dispares por carreteras.

Pero si el aislamiento y endogamia hubieran sido un comportamiento muy común en toda América, podría ser una de las explicaciones de por qué perecieron tantos a la llegada de los europeos, porque no sólo carecían de defensa inmunológica contra las enfermedades euroasiáticas, sino también a las de otras poblaciones de América.

“Hombre de Kennewick” –un misterio

En la década de los 90, dos adolescentes descubrieron en el estado de Washington en el noroeste de EEUU el esqueleto de un hombre que murió hace más de 9000 años, cuyos rasgos no parecían nada a los de los indígenas contemporáneos pero tampoco a los de los “paleo-americanos”. Según análisis genético realizado en 2014, era más aparentado a las poblaciones de Asia Pacífica, como los Ainu de Japón y los nativos de Polinesia. Análisis químico de sus huesos reveló que este hombre había pasado la mayor parte de su vida alimentándose de focas en un lugar muy lejos del lugar de su muerte, ¿pero cuánto lejos? ¿En otro continente?

Hay dos hipótesis:
  • Este hombre era un naufrago asiático que había llegado a América por accidente.
  • Hubo una migración prehistórica de poblaciones de Asia Pacífica hacia América, aunque poco de sus descendientes sobrevivieron hasta la época actual.




Los Vikingos sí que llegaron a América

Hace años ya encontraron pruebas que demostraron que los vikingos llegaron hasta Groenlandia, pero en 2014, encontraron un segundo asentamiento vikingo en Newfoundland en las islas del norte de Canadá, fundado en el siglo X. Más probable, los vikingos se habían establecido ahí para comerciar con los pueblos autóctonos. Ahora, la pregunta es: 
  • ¿Cuántos vikingos llegaron a América? 
  • ¿Cuántos años estuvieron ahí? 
  • ¿Hasta dónde llegaron en el continente Americano?  
  • ¿Habían dejado descendencia entre los “pueblos indígenas de América”?


La población actual de América desciende de una mezcla de muchas poblaciones.

Los componentes principales son los inmigrantes europeos, los esclavos africanos y los indígenas que habían sobrevivido el holocausto.

Un “mexicano medio” aproximadamente tiene 60% sangre europea (española) y 40% indígena; En Guatemala la mayoría son de ascendencia indígena; pero en Canadá, EEUU y Argentina la población indígena fue diezmada a tal nivel que ha dejado un legado casi invisible en la identidad actual de los países. Durante las últimas décadas, inmigrantes procedentes de Asia, Oriente Medio, Rusia y África han contribuido a aún más diversidad a la población de los países del “Nuevo Mundo”.

Pero de todos modos, hasta en países como Perú y Ecuador donde los indígenas aún forman un porcentaje importante de la población, la conquista española había provocado una pérdida de más de 90% de la población entre los siglos XV y XVI, así que a día de hoy, las personas indígenas aportan sólo una fracción de la diversidad genética de lo que había antes.

Así que en mi opinión, investigando el origen de los primeros americanos extrapolando los datos genéticos de los indígenas actuales nunca va a ser una ciencia fiable, y no me sorprendería si dentro de pocos años, hallaran nuevos descubrimientos que tumben todas las teorías actuales.