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miércoles, 1 de febrero de 2017

El Crómlech de los Almendros, la ciudad dormida

El Crómlech de los Almendros o Cromeleque dos Almendres es el más importante de los megalitos existentes en la Península Ibérica, y uno de los más importantes de todo Europa. Su importancia radica no sólo en su extensión y en el gran número de monolitos que lo componen, sino en su buen estado de conservación...



El conjunto es muy antiguo, pues va de finales del VI Milenio al III a. C., con distintas etapas en su construcción y uso cultual que van del Neolítico inicial, al medio y final. El Crómlech se encuentra en el concelho de Évora, región de Alentejo en Portugal.  Los 95 monolitos del Crómlech de los Almendros forman dos grandes círculos de piedras y una vez fueron parte de un lugar ceremonial dedicado a una religión celeste.

Sin duda alguna, es un lugar mágico, no sólo por el entorno que lo envuelve y el paisaje privilegiado que domina. Hace más de 6.000 años, unos hombres que ya vivían en sociedades complejas y organizadas erigieron estas moles de granito. Todavía hoy no comprendemos muy bien el significado de estas obras. Visitamos como sujetos pasivos un escenario donde en este preciso momento están ocurriendo fenómenos que probablemente condicionaron la vida espiritual de aquellos seres humanos; fenómenos relacionados con el movimiento de las estrellas, los ciclos lunares, amaneceres y ocasos del sol. La sobriedad del lugar sobrecoge y emociona, siendo uno de los momentos más mágicos del día la puesta del sol.

Su descubrimiento


El conjunto arqueológico fue descubierto en 1964. Localizado en la parte alta de una colina de 413 metros de altitud, fue encontrado por Henrique Leonor Pina, mientras trabajaba en la realización del mapa geológico de Portugal, prácticamente oculto por la vegetación y con la mayoría de las piedras caídas. Casi inmediatamente comenzaron los trabajos de restauración y las excavaciones arqueológicas, que dieron como resultado el hallazgo de piezas de cerámica y un hacha de piedra pulida. Está considerado como una obra de ingeniería prehistórica, la más importante y espectacular de la Península Ibérica y una de las más interesantes y más desconocidas para el público en general.

En realidad toda la zona de Évora está plagada de menhires, dólmenes, necrópolis y asentamientos prehistóricos, cuya datación va del Neolítico a la Edad del Hierro. Muy cerca está, por ejemplo, el crómlech de Portela de Mogos, encontrado dos años más tarde, más pequeño pero que tiene la peculiaridad de que los menhires están dispuestos en forma de estrella y al menos seis de ellos tienen inscripciones.



La disposición


Durante su reconocimiento en los años 60 del siglo XX, la mayoría de los menhires, conocidos localmente como "piedras talladas" debido a su forma, se encontraban tirados por el suelo. Su actual disposición se basa en investigaciones arqueológicas realizadas entre los años 70 y 90. Esos estudios permitieron confirmar que la construcción del monumento ocurrió en época Neolítica, entre el VI y el V Milenio antes de Cristo, siendo contemporáneo de la cultura megalítica que tuvo su expresión en el Alentejo.

Al contrario de los dólmenes, cuya función funeraria está mucho más documentada, se discute el significado y función de estos grandes recintos megalíticos, a pesar de reconocerse su carácter simbólico y sagrado. La localización en una suave cuesta, claramente dominante sobre el horizonte oriental y orientado al punto equinocional, parece confirmar una relación intencional con el movimiento cíclico del Sol y de la Luna. Toma fuerza la hipótesis que afirma que nos encontramos ante lo que fue un lugar sagrado, donde las comunidades agro-pastoriles de un determinado territorio se reunirían para celebrar los grandes ciclos de la naturaleza.

Subsisten en algunos menhires grabados que han sido poco a poco desgastados por la erosión y que, a pesar de su carácter sagrado, darían al monumento una dimensión artística más rica. Además pueden reconocerse círculos, serpentiformes, cazoletas y báculos, motivos cuyo significado real se nos escapa.


Un crómlech o crónlech es un monumento megalítico formado por piedras, megalitos y/o menhires clavados en el suelo y que adoptan una forma circular o elíptica cercando un terreno. Estas construcciones primitivas se encuentran por Gran Bretaña, la Bretaña francesa, la Península Ibérica, Dinamarca y Suecia.