La nueva teoría sobre la identidad de Jesucristo

Una moneda antigua que muestra a un hombre barbudo con una corona de espinas podría ser el primer y único retrato verdadero de Jesucristo. El historiador Ralph Ellis, especialista en la Biblia, ha escrito un libro sobre el tema y califica el descubrimiento como "uno de los más importantes de la historia moderna"..




El inglés sigue la tesis ya expuesta en su libro 'Jesus, King of Edessa' (Adventures Unlimited Press) que afirma que Jesucristo y el rey Manu eran la misma persona. Por lo tanto, la moneda del primer siglo d.C. que representa el rostro de dicha figura histórica que lideró el reino mesopotámico de Edesa (en el sudeste de la actual Turquía) es la única representación de la faz de cristo de la que disponemos.

Inicialmente, se creía que la diminuta moneda de bronce, que data del siglo I d.C., mostraba la cara del monarca Manu. Después de tres décadas de investigación, Ralph Ellis asegura que la moneda, de 24 milímetros de ancho, muestra la imagen de Cristo. Más que eso, Manu y Jesús eran la misma persona, escribe el Daily Star : "La moneda es la guinda del pastel y, por fin, nos brinda un poderoso argumento para entender la verdadera identidad y genealogía del Jesús bíblico", destaca el especialista.

La mayoría de los historiadores modernos coincide en que Jesús el Nazareno —también conocido como Jesús Emmanuel— existió y fue ejecutado por los romanos. La Biblia dice que fue crucificado por Poncio Pilato, que temía que el 'Rey de los Judíos' organizara una revuelta violenta y masiva.

El rey Manu también era un judío nazareno que vivía en Jerusalén en el siglo I. Ambos hombres eran percibidos como una amenaza por los romanos, porque ayudaron a la revuelta del pueblo judío durante la Gran Guerra Judaica-Romana, entre el 66 y el 73 d.C. La tiara tradicional de los monarcas de Edessa era, como se puede ver en las monedas, una corona trenzada de espinas. "El hecho de que Jesús fuera el único convicto que se vio obligado a llevar puesta una corona de espinas cuando fue conducido a la cruz señala que existe un vínculo con el rey", afirma el investigador.

A Jesús también lo obligaron a lucir un manto púrpura, que era un símbolo de poder y solo podía ser usado por los emperadores romanos. Según Ellis, Jesús se vio obligado a usar estos símbolos del poder porque él, o más correctamente el rey Izas Manu, había intentado derrocar a los romanos.



Conclusiones


Como han señalado sus detractores, por mucho que afirme haber pasado treinta años estudiando la historia bíblica y egipcia, ninguno de sus trabajos ha sido revisado según unos estándares mínimos (él asegura que es "independiente del 'establishment' teológico y educacional"). Ello le ha permitido descifrar diversos entuertos. Entre ellos, lo que considera 'el gran montaje': que el pueblo de Israel era de origen egipcio; concretamente, descendía de los faraones hicsos exiliados. 

Son varios los que han intentado rebatir punto por punto muchas de las aseveraciones del autor. Es el caso de Tom Verenna o Aaron Adair, habituales cazadores de mitos. El primero asegura que Ellis "ha seleccionado los versos que quería sin reconocer su significado", en referencia a las citas de la Biblia que recoge. 

El autor, de 59 años, admite que sus conclusiones son controvertidas y dijo: "Fuera de los Evangelios hay muy poca evidencia que atestigua la existencia real de la figura de Cristo. Aunque esto no puede ser un problema para aquellos que están satisfechos basándose sólo en la fe, que yo entiendo y respeto, como historiador esto es profundamente preocupante. He hecho mi trabajo de la vida para reconectar eventos y personas de la Biblia con historia conocida. Jesús, probablemente la figura más importante en la historia occidental, merece ser sacado de las sombras bíblicas y en la luz solar histórica. La moneda es la guinda del pastel, y finalmente ayuda a construir un fuerte argumento para la verdadera identidad y genealogía del Jesús Bíblico".