Los griegos y romanos nos han dejado de herencia las mas fascinantes leyendas mitológicas, entre ellas están estas inquietantes criaturas de un solo ojo, los cíclopes, cuyo proceder es cuestionable por muchos estudiosos en la materia, pues resulta que ni si quiera en textos antiguos esta plasmado su origen, y mucho menos hay vestigios de de su existencia en el mundo...
Los cíclopes, gigantes constructores
Los cíclopes fueron criaturas pertenecientes a la mitología griega, eran conocidos por ser los grandes constructores de la época, además, sus características físicas según la historia, eran muy peculiares debido a que poseían solo un ojo y estaban dotados con una altura anormal, diferenciándolos enseguida de los humanos y clasificándolos mano a mano con los gigantes.
Sus orígenes son muy variados, sin embargo, se cree que aparecieron por primera vez en lo que ahora son los territorios de Malta, Creta, Chipre y Sicilia. Se llegó a esta conclusión gracias a los estudios científicos realizados a finales del año 1914. Por otro lado, se descubrió que primero llegaron a ser elefantes enanos con grandes cavidades nasales y que, poco a poco fueron evolucionando hasta llegar a convertirse en las grandes criaturas que hoy siguen siendo igual de enigmáticas y misteriosas.
Según algunas de las leyendas más antiguas de los cíclopes, estos fueron engendrados por Urano Dios del cielo y Gea, Diosa de la tierra. Urano despreciaba enormemente a sus hijos por las características físicas que estos tenían y los condenó al exilio en el fondo de la tierra, divirtiéndose con el dolor que sentían. Es por eso que la mayoría de estas criaturas se caracterizaban por ser impertinentes, rabiosos, agresivos y bastante prepotentes.
La mitología griega
Su único ojo es de gran tamaño y está situado en el centro de la frente. A este ojo se le atribuyen poderes especiales, ya que es capaz de desintegrar casi cualquier cosa con una mirada. Según la mitología griega existen dos generaciones de cíclopes:
- La primera generación fue la formada por tres hermanos, que han sido llamados los “Artesanos Principales”.
- La segunda está formada por un grupo de cíclopes que vivían en Sicilia.
La primera generación de cíclopes estaba formada por los hermanos; Arges (resplandor), Brontes (trueno) y Steropes (relámpago). Estos 3 cíclopes eran, junto a los titanes y los gigantes de las cien manos, los hijos de Gaia y Urano. Se convirtieron en los herreros forjadores del Olimpo de los Dioses dada su gran aptitud para manejar el metal. También forjaron el rayo de Zeus.
Urano, que odiaba a sus descendientes, mantuvo a los cíclopes presos en el interior de Gaia (la diosa Tierra) hasta que fue abatido por otro de sus hijos: Cronus (un titán). Cronus temía el poder de los inmensos cíclopes así que los volvió a encerrar. Zeus rescató a los cíclopes y éstos con sus rayos ayudaron a Zeus a vencer a los Titanes.
La segunda generación de cíclopes eran los descendientes de Poseidón y no poseían la habilidad para la metalurgia que tenían sus antecesores. Se dedicaban al pastoreo en Sicilia, donde vivían bajo ninguna ley.
El más famoso de estos cíclopes es Polifemo, uno de los protagonistas de La Odisea de Homero. En el relato se cuenta que Polifemo era especialmente cruel y consiguió atrapar a Ulises y a sus doce compañeros, a los que encerró en una cueva para devorarlos vivos. Día tras día iban cayendo miembros del grupo hasta que Ulises emborrachó con vino dulce al bobo cíclope hasta dejarlo dormido. En ese momento le atacó e hirió su único ojo. Al día siguiente, con el cíclope prácticamente ciego, consiguieron escapar saliendo camuflados con el rebaño de cabras.
Algunos científicos descartan esa historia alegando que no hay seguridad ni especificaciones que prueben que Polifemo fue un cíclope, sin embargo, al leer detenidamente el texto, podrán darse cuenta la distinción que hace al mencionar “el ojo” y no los ojos del sujeto.
Los fósiles
En la antigüedad, las islas del Mediterráneo estuvieron habitadas por una raza de gigantes, los cíclopes. Lo prueban los fósiles que en ellas se encuentran: grandes cráneos en los que destaca la cavidad redondeada del único ojo que tenían (de ahí su nombre griego kyklõpos, de kyklos, círculo, y õpos, ojos). Y no es sólo un hallazgo reciente. Empédocles (492-432 a.C.) nos cuenta que en su Sicilia natal se habían descubierto grandes osamentas de gigantes. Incluso el mismísimo Boccaccio (1313-1375) atribuyó dichos fósiles a cráneos de los cíclopes.
Las reliquias de la antigüedad despertaron el interés renacentista por crear museos en los que se coleccionaba de todo: útiles prehistóricos, minerales, monedas… Y fueron bastante apreciados los restos fósiles de los cíclopes encontrados en cuevas de algunas islas del Mediterráneo. Parecería que los cíclopes existieron, pero ¿quiénes eran esos gigantes que poblaron algunas islas del Mediterráneo? En otras palabras: ¿a qué animales pertenecían los fósiles atribuidos a los cíclopes?, ¿por qué sólo se encuentran en las islas y no en el continente?.
Migraciones
Durante las glaciaciones del Cuaternario grandes masas de hielo cubrían la Tierra y, consecuentemente, el nivel del mar estaba mucho más bajo que en la actualidad. Por ello, el tránsito de faunas del continente a las islas pudo ocurrir con relativa facilidad. Al menos durante tres glaciaciones se produjeron migraciones de animales a las islas del Mediterráneo.
Las islas son ecosistemas pobres donde la disponibilidad de recursos es menor que en el continente. Además, en ellas no suele haber depredadores. Si comparamos los animales insulares con sus parientes del continente observamos cambios importantes en el tamaño corporal: animales que son pequeñas presas en el continente se hacen, generación tras generación, más grandes en las islas (gigantismo insular). Y viceversa: los animales muy grandes en el continente llegan a ser pequeños en las islas donde el alimento es más escaso (enanismo insular). Además, en el continente el tamaño corporal grande garantiza la supervivencia frente a los depredadores, pero si no los hay entonces ser de menor tamaño supone una ventaja cuando el alimento no es muy abundante.
Entre los animales grandes que colonizaron las islas en distintas oleadas había hipopótamos, ciervos y elefantes. Todos ellos disminuyeron de talla en sucesivas generaciones. El cráneo de los elefantes tiene un orificio nasal enorme para anclar la potente musculatura que mueve la trompa. Además, los colmillos se desprenden del cráneo con facilidad durante la fosilización. Para alguien que no había visto nunca un elefante, ni mucho menos su esqueleto cefálico, era imposible deducir que los cráneos con un solo ojo circular pertenecían a un animal provisto de trompa (que no tiene huesos) y de colmillos. Las cuencas oculares reales, muy pequeñas, son laterales y poco visibles. Estos elefantes eran enanos: se estima que el de Sicilia (Elephas falconeri), el más pequeño, medía un metro de altura hasta los hombros. Pero su cráneo era más grande que el de los humanos y de aspecto más rudo y corpulento.
Enanos
La presencia de cráneos fósiles de elefantes enanos en Sicilia, Creta, Cerdeña y Malta (entre otras islas) podría haber sido el origen del mito de los cíclopes, por la confusión entre su enorme orificio nasal central con una única órbita ocular (como indicó Othenio Abel, un paleontólogo austriaco, en 1914).
Los paleontólogos han hecho excavaciones en las islas del Mediterráneo y también han encontrado restos fósiles de elefantes enanos en las capas de sedimentos que rellenaron antiguos lagos. Los animales vivían por toda la isla, pero en las cuevas se preservan muy bien los fósiles y son más fáciles de observar.
Pero lo que resulta enigmático es por qué los cíclopes se quedaban siempre en las islas. No olvidemos que eran hijos de Poseidón y, como dios del mar, podía haberles ayudado a salir de las islas y buscar otras tierras. El trasiego de faunas entre el continente y las islas se producía en ambas direcciones. Los elefantes enanos pudieron lanzarse a colonizar el continente, pero al ser tan pequeños serían presa de numerosos depredadores. Sus posibilidades de sobrevivir eran tan escasas que jamás se encontró un solo cíclope en el continente. Polifemo era habitante de las islas no por ser gigante, sino por ser enano. Y los elefantes enanos son un producto del tamaño reducido de las islas, de los pocos recursos y de la ausencia de depredadores.
Los investigadores no se ponen de acuerdo sobre cuándo se extinguieron estos elefantes enanos. Algunos dicen que fue antes de la llegada del hombre a las islas. Otros apuntan la posibilidad de que convivieran con los Neandertales. Lo que sí parece claro es que la leyenda forma parte de la historia natural de la imaginación humana, porque los cíclopes ya habían desaparecido cuando Ulises, a la vuelta de Troya, consiguió enfurecer a Poseidón por haber cegado a uno de sus hijos. Y no tuvo más remedio que dedicarse a hacer turismo por las islas del Mediterráneo antes de poder volver a Ítaca.
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