De acuerdo con la tradición teosófica, el mundo astral o la luz astral comprende varias esferas de la cada vez más etérea y más plástica materia, que rodea e inter-penetra la tierra física.
Es el plano etéreo del cual se deriva la tierra física, y se corresponde con el cuerpo astral de cada individuo. Sus tramos inferiores no son especialmente elevados ya que se encuentran a sólo un rango vibratorio a partir de la materia densa del mundo físico, pero sus partes más altas se funden en los reinos akáshicos o espirituales.
La luz astral se dice que contiene un registro de todo lo que ha sucedido en la tierra, tanto en el presente ciclo evolutivo como en ciclos anteriores. Por esta razón se le llama a veces “la galería de fotos de la naturaleza”, ya que registra pensamientos, emociones y acciones de todas las cualidades imaginables, que comprende todo, desde el “inconsciente” colectivo hasta el super-consciente colectivo.
