Parásitos astrales se manifiestan en nuestra realidad

Las entidades sobrenaturales son probablemente uno de los temas más controvertidos de la época moderna. Sin embargo, la comprensión de estas entidades es una necesidad para cualquier persona que haya tenido algún tipo de contacto con lo inexplicables. Aunque generalmente las entidades son invisibles para la vista, su presencia y actividades están presentes en nuestras vidas, y en ocasiones siendo estas muy negativas. Nuestra sociedad prepara a la gente negando la existencia de fuerzas invisibles o espirituales, lo que a su vez crea un gran temor.


Pero en ciertos casos, hay personas que pueden ver estas entidades negativas, conocidos como bajos astrales que adquieren ciertas formas o tamaños que hacen de ellos una forma muy agresiva. Este es el caso de un usuario quien tuvo un contacto directo con una de estas criaturas. A continuación, un extracto de la experiencia que nos envió un usuario por correo electrónico:


“Hola, mi nombre es L.O.P y les quisiera explicar mi experiencia: El viernes me encontraba trabajando en el despacho con mi mujer, que también es nuestra residencia habitual en España. Serian aproximadamente las 22:00h, cuando notamos que en el despacho hacia una excesiva calor, lo que hizo que mi mujer me dijera que subiera el ventilador que tenemos en el piso de abajo. Me dirigí al piso de abajo, donde hay una pequeña despensa cerrada con llave y un cuarto un poco más amplio donde guardamos todos los objetos que no utilizamos. Bajé las escaleras y me puse en frente de la puerta del cuarto más amplio, encendí la luz, pero me quedé parado sin terminar de entrar. Tengo que decir que antes de entrar mire alrededor del cuarto, no sabría explicar la sensación que tenía, sencillamente notaba que había algo, no sé realmente como describirlo…. Avance con la cabeza y mire a mi lado derecho, y ahí estaba, me encontré con una araña. Me quedé mirándola unos segundos atónito ante su inmenso tamaño, esta comenzó a correr muy rápidamente, primero en círculos, después como si quisiera saltar. Pero para mí fue tal el susto, que rápidamente di un paso hacia atrás, salí corriendo al piso de arriba para dirigirme al despacho donde se encontraba mi mujer. 
Le expliqué lo que había visto, y le pedí que por favor bajara conmigo para ser partícipe de lo ocurrido. Se extrañó tanto, que finalmente decidió bajar y verlo por ella misma. A continuación describo lo que los dos vimos aquella noche: La araña era de un tamaño considerable, (como el tamaño de una mano abierta), de un color amarronado y grisáceo, lo que si me gustaría resaltar es la extrema velocidad con la que corría, era muy rápida y ágil, este detalle me llamo la atención. Voy hacer un inciso para señalar que nosotros vivimos en la montaña, estamos acostumbrados a tratar diariamente con una gran cantidad de insectos, arañas, roedores, serpientes etc…, y después de años la costumbre hace que prácticamente ningún insecto o roedor te llame especialmente la atención. Incluso por mi trabajo he tenido que tratar con otro tipo fauna como escorpiones, alacranes e incluso tarántulas originarias de aquí de España, pero lo que yo vi aquella noche me dejó pensativo por mucho tiempo, a día de hoy sigo dándole vueltas. Todavía no sé lo que era. 
Dicho esto, seguidamente bajamos yo y mi mujer con todo tipo de utensilios para matar al arácnido, con insecticidas, escobas, (en nuestra lógica desesperación incluso con lejía). A pesar del susto, bajamos cuidadosamente mirándolo todo, cuando me arme de valor accedí deprisa y corriendo al habitáculo donde había avistado al arácnido, pero no estaba. Comencé a rociar con insecticida toda la habitación pensando que habría detectado nuestra presencia y estaba escondida, mientras mi mujer observaba desde las escaleras, por si salía. Y pasado unos instantes, salió de debajo de un lavadero corriendo a gran velocidad, y la pudimos ver claramente mi mujer y yo, salió y se quedó parada debajo de una silla de madera, se quedó parada unos segundos allí. Salí corriendo detrás de ella pensando que ya la tenía. Estábamos relativamente tranquilos ya que no tenía salida porque la puerta de la despensa estaba cerrada y no tenía sito para pasar por abajo, (pues tan solo hay 2 milímetros de espacio de la parte inferior de la puerta al suelo). Pero al parecer no fue así, salió corriendo (más que correr daba la impresión de que se deslizaba o planeaba) de debajo de la silla y “se metió por debajo de la puerta de la despensa”. Nos quedamos durante unos segundos callados y pensativos, sin dar crédito a lo ocurrido, de hecho mi mujer me repetía una y otra vez que no era posible lo que habíamos visto, y que aquella araña era muy rara porque parecía desplazarse o planear y no correr, pero yo no le di ninguna importancia. Rápidamente abrí la despensa, un pequeño habitáculo sin ninguna salida, pero ahí no había nada, absolutamente nada. Entonces precinté con cinta americana toda la puerta. Vamos que la deje completamente aislada, puesto que no había ventanas ni ningún otro tipo de salida. 
Después de una noche sin poder dormir, comentando una y otra vez lo que había pasado y analizando la situación, decidimos que no podíamos quedarnos tranquilos con semejante arácnido en la casa, así que llamamos al día siguiente a varios expertos en plagas, quienes después de dar la descripción de la araña nos dijeron que se trataba de una “araña parda”, y que no era muy común, además debíamos tener cuidado porque es muy venenosa. Entonces nos recomendaron que llamásemos al Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), quienes rápidamente acudieron. Después de darles las explicaciones pertinentes, revisaron exhaustivamente la despensa, palmo a palmo. De hecho la revisión se hizo de forma muy tranquila y pausada, lógicamente. Pero a medida que revisaban y pasaban los minutos, cada vez tenía más claro de que no la encontrarían, viniéndome a la mente aquel detalle del que tanto mi mujer me hablaba, y es que ciertamente era demasiado grande como para haber pasado por debajo de la puerta. No era posible que físicamente ese tamaño pasara por debajo de 2 milímetros de madera, puesto que el espacio físico era lineal no circular. Y entonces me fui convenciendo poco a poco que de alguna forma “se había desvanecido”. El equipo del SEPRONA, no encontró evidencias de la araña. A día de hoy recuerdo perfectamente lo que vi, pero sobre todo lo que percibí antes de entrar en la habitación, ya que sentí que no debía de entrar, y así fue. Encontré algo que posiblemente no olvidaré durante mucho tiempo, y que creo que no era de este mundo. 
Les escribo, porque soy un fiel seguidor de su página, pero sobre todo porque sé que lo que vimos mi mujer y yo no era ninguna alucinación, pero también estamos seguros de que era algo que no habíamos visto nunca. Necesitamos encontrar respuestas a lo sucedido. Muchas gracias de antemano.”