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miércoles, 1 de marzo de 2017

Aramu Muru, la Puerta de los Dioses

Perú es un país lleno de misterios y uno de ellos es una Puerta de Piedra que aparentemente no conduce a ninguna parte. A unos 35 kilómetros de la ciudad de Puno, cerca del lago Titicaca, se levanta la Puerta de Aramu Muru, un pórtico de piedra labrada de siete metros de ancho por siete de alto. Su descubrimiento se debe al guía de origen aymara Jorge Luis Delgado Mamani , un hombre muy relacionado con los “Yantris” o chamanes de la zona y de sus bocas escuchó la descripción de la puerta y sus propiedades “mágicas”..



Después de descubrir la puerta entró en contacto con autoridades arqueológicas de Puno, la Paz y Lima, y en poco tiempo la zona fue sitiada por arqueólogos e historiadores de los incas. Resultó que los indios nativos de la región tenían una leyenda que hablaba de “una entrada a las tierras de los Dioses”, y en esa leyenda se decía que en tiempos lejanos grandes héroes había ido a unirse a sus dioses y pasaron a través de la puerta para una nueva vida gloriosa de inmortalidad, y en raras ocasiones esos hombres volvieron.

Según cuenta la leyenda, hace unos 450 años, un sacerdote del Imperio Inca, escondió en las montañas (para guardar de los conquistadores españoles) un disco de oro creado por los dioses con el fin de curar enfermos y ayudar a la iniciación a los chamanes, y este sacerdote que conocía el poder de la misteriosa puerta, la atravesó portando consigo el disco de oro, no regresando jamás.

Los habitantes del lugar dicen que es la entrada al “templo de la Iluminación de los Dioses Merú” y cuentan extrañas historias sobre esta puerta, como que algunos atardeceres se hace semi-transparente dejando entrever la ciudad. También cuentan que al tocar con ambas manos los lados interiores del marco de la puerta de piedra y apoyando la cabeza en la hendidura que hay en esta, se puede percibir extrañas sensaciones tales como la visión del fuego e incluso de túneles que atraviesa la montaña. Los nativos consideran al lugar llamado “Aramu Muru” como una puerta en sí y al hombre como la llave, el cual puede pasar por ella cuando entra en sintonía con el Sol.

En 1961, el esotérico Brother Philip publicó en Inglaterra la hoy célebre obra “El Secreto de los Andes, donde dedicó varias páginas al lago Titicaca, Aramu Muru, y la Hermandad de los Siete Rayos. Según Philip, el Señor Muru (Aramu Muru) era un antiguo guardián del conocimiento de Lemuria o Mu, y que trajo a Sudamérica, concretamente al lago más alto del planeta, un poderoso disco de oro. El origen de esta leyenda tiene que ver con el Continente Mu.

Los grandes Maestros de Mu sabían muy bien que una catástrofe final provocaría gigantescas mareas y enormes olas, que sumergirían la última parte de su tierra. El maestro Muru fue delegado por la Jerarquía para llevar los rollos sagrados que estaban en su posesión junto con el enorme Disco Solar de oro, a la zona montañosa de un lago recién formado en lo que ahora es América del Sur, llegando al lago ahora llamado Titicaca. Aquí el Monasterio de la Hermandad de los Siete Rayos cobró existencia, organizado y perpetuado por Aramu Muru.

Jorge Luis Delgado

Las investigaciones


Bajo el seudónimo dee esotérico Brother Philip, se ocultaba el autor cuyo nombre real es George Hunt Williamson, un entusiasta norteamericano por estos temas que fue, precisamente, estrecho colaborador y hasta testigo presencial de los encuentros cercanos del contactado George Adamski. Se cuenta además que en 1957 George Hunt Williamson conoció en persona al arqueólogo Daniel Ruzo, viajando juntos a la meseta de Marcahuasi, donde, al lado del conocido explorador Gene Savoy, observaron unos extraños ovnis en la montaña. Ante el acontecimiento, se afirma, Hunt Williamson huyó aterrado meseta abajo. No obstante a esta experiencia, publicó en 1959 Road in de Sky (Ruta en el cielo), obra que procuraba develar el misterio de humanidades desaparecidas y visitantes de las estrellas. Parte de las informaciones de este libro fueron abordadas y complementadas posteriormente en El Secreto de los Andes, publicado dos años más tarde y citando como no podía ser de otra forma a la meseta Marcahuasi. Es importante entender estos vaivenes en la publicación del libro de Philip pues, ciertamente, se mezclaron muchas cosas en relación al origen real de “Aramu Muru” y las funciones de la hermandad espiritual a la que pertenece. Con el tiempo, todo esto se transformó en un sincretismo de ciudades perdidas, leyendas incas, metafísica y hasta ángeles.

María Sholten, matemática holandesa radicada en Perú se hizo célebre por enunciar en 1977 la hipótesis de que las ciudades precolombinas de Bolivia, Perú y Ecuador se encontraban alineadas de un modo particular, también se interesó por el papel de Aramu Muru en esta presunta alineación, ya que pasa por la Puerta de Hayumarca. Descubrió una línea recta de ciudades incas y pre-incaicas, ubicadas geográficamente a lo largo de una diagonal a 45° del eje Norte-Sur. Un camino rectilíneo de más de 1.500 kilómetros de longitud.

Hoy en día, el “portal” de Aramu Muru es frecuentado por varios grupos de personas que creen en la leyenda de Aramu Muru y en la existencia de un mundo subterráneo habitado por seres dotados de una profunda espiritualidad. Los creyentes se arrodillan en la cavidad central y apoyan su frente en un hueco circular, con el fin de conectar el llamado “tercer ojo” con el “portal”. Todo el lugar que circunda la Puerta de Aramu Muru es denominado también “bosque de piedra”, y desde tiempos inmemoriales los antiquísimos habitantes de la zona consideraban sagrado este sitio y hacían ofrendas al dios Sol.




En la otra parte del portal hay un túnel, llamado chinkana en quechua, que según algunas creencias locales conduce a Tiahuanaco y a la isla del Sol (o isla Titicaca). El túnel fue obstruido con piedras para evitar que los niños se metieran allí y pudieran perderse luego en sus profundidades. Como sea, la Puerta de Aramu Muru, es un misterio de grandes proporciones que hasta el día de hoy no ha sido desvelado.

Fuentes: Biblioteca Plèyades - VeritasBoss - Humanidad y Cosmos