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miércoles, 1 de marzo de 2017

El misterioso laberinto subterráneo de Budapest

Habitado por el ser humano desde la prehistoria, esta estructura subterránea sirvió de hospital y búnker en la Segunda Guerra Mundial. Y esos no fueron los únicos usos que se le dieron a este lugar, ya que en la Edad Media se tiene evidencia de que fue utilizado como cárcel..



La historia de este laberinto que se extiende a los largo de 1200 metros bajo el Castillo de Buda está muy ligada a uno de los elementos representativos de la urbe; las aguas termales. Y es que fueron estas las que provocaron esta maravilla natural que podemos presenciar con todas sus grutas extendiéndose bajo tierra.

Muy profundo, bajo las imponentes paredes de piedra de un palacio del siglo XIII, el enigmático laberinto se oculta con sus senderos zigzagueantes y sus oscuros salones. Aquí, los esqueletos de los muertos ponen al descubierto hechos violentos. Las cavernas estuvieron abiertas al público muchos años, sin embargo de repente fueron cerradas en el 2011, la policía clausuró sus puertas por razones desconocidas. Todavía es un misterio lo que provocó aquel precipitado cierre.



El complejo de cuevas subterráneas y pasadizos fue forjado en la roca sólida por torrenciales aguas termales mucho antes de que el hombre prehistórico lo usara como refugio de caza hace más de medio millón de años. Se dice que en las cuevas se encontraron evidencias arqueológicas de herramientas de piedra de hace 350 000 años.

Las recámaras y los pasadizos alcanzan más de 1200 metros y están a unos 16 metros por debajo del antiguo distrito del castillo, que ahora es Budapest, la mayor ciudad húngara. Las cuevas son tan únicas e históricas que fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 1987, como un espectacular paisaje urbano. Las cuevas han sido testigo de parte de la historia de la humanidad y de la cultura de Budapest desde la prehistoria, pese a que hayan sufrido muchos cambios con el paso del tiempo.



Este fue el lugar donde se ubicó la antigua ciudad romana de Aquincum, localizada justo entre Buda, sobre el banco derecho del río Danubio, y Pest, en el banco izquierdo. Pest era un importante centro económico, pero fue devastada por la invasión mongola del año 1241. Fue reconstruida y en los años siguientes el formidable Castillo de Buda fue construido por el rey Bela IV sobre las antiguas recámaras.

Los primeros residentes usaron las cuevas para almacenar alimentos y abastecerse de agua. Los profundos túneles sirvieron de refugio en tiempos de guerra y contra incendios; también fueron utilizados por habitantes del castillo de Buda durante cientos de años, pero con el tiempo fueron olvidados. Las sinuosas cuevas fueron redescubiertas e investigadas en 1930, a raíz de unos trabajos de desarrollo urbanístico. Se descubrieron huesos y objetos y restos de todo tipo, por lo que se abrieron al público como lugar de interés. Los sótanos fueron abiertos dejaron al descubierto un suntuoso camino en forma de laberinto.



Resulta fácil creer las oscuras leyendas del laberinto subterráneo, ya que sus paredes húmedas y poco iluminadas y los huesos de los muertos evocan tiempos de gran violencia. Existen restos de lo que vino a ser un antiguo harén turco justo en la entrada de las cuevas y se dice que varios esqueletos femeninos, que datan de los tiempos de la ocupación otomana, fueron encontrados en las profundidades de los túneles. Asimismo, el laberinto era usado como prisión y cámara de torturas y una de las historias más espeluznantes tiene que ver, precisamente, con el famoso Vlad Tepes (Vlad el empalador), que después fuera conocido como "Drácula".

Se dice que Vlad Tepes, príncipe de Valaquia, fue traicionado por su aliado, el rey húngaro Matías. Pues bien, la leyenda local cuenta que cerca del año 1462, Vlad fue encarcelado y abandonado para que se pudriera en las oscuras entrañas de la tierra, bajo el castillo de Buda. No se sabe cuántos años languideció allí, pero se sospecha que fue torturado brutalmente porque cuando fue liberado, se había transformado en el hombre infame que pasó a la historia por sus atroces actos de tortura, asesinato y crueldad así como por su especialidad: empalar a miles de prisioneros. La leyenda también relata que Vlad Tepes fue sepultado en el frío piso de piedra de las cuevas y que hay una tumba marcando el lugar concreto.



Otras leyendas cuentan que los turcos enterraron sus tesoros en el laberinto y que cobradores de impuestos de la Edad Media escondían sus riquezas en los alrededores del palacio y en los túneles y pozos, pero nada de ello ha podido ser confirmado.

Figuras extrañas, arte antiguo, símbolos, pozos, fuentes y humanoides de piedra saludan a los visitantes del misterioso laberinto, evocando la antigua historia de las cuevas. Asimismo, no faltan los elementos de tortura ni las barras de hierro de lo que alguna vez fue una prisión. La figura más imponente de todas es la del Shaman de dos caras. Además espeluznantes y pálidas estatuillas de cera, vestidas de época, contaban relatos de la historia más reciente del área así como de la esplendorosa realeza y riquezas halladas en el palacio situado sobre ellas. En total cinco laberintos zigzagueantes que abarcaban diez cámaras distintas.

Los afortunados viajeros que lograsen pasar por los túneles negros, con sus tenues luces, la neblina y la escalofriante música podrían toparse con una cámara oculta (y quizá la más enigmática) donde el vino se vierte libremente por una fuente cubierta con una vid. La razón por la que el vino fluye indefinidamente y la explicación de la existencia de la fuente es aún un misterio. En la actualidad dichas fuentes de vino se le atribuyen al rey Matías Corvino, quien continuó la construcción del enorme palacio real. Las leyendas narran que Beatriz, su esposa, lo envenenó precismante con vino. A menudo se animaba a los visitantes a que probasen el vino, si se atrevían a ello.



Cierre repentino


El laberinto se hizo conocido como una estupenda y enigmática maravilla que atraía un flujo constante de visitantes, deseosos de explorar la historia y las antiguas culturas de Budapest.
Sin embargo, el 29 de julio del año 2011, los visitantes y el personal del laberinto quedaron en shock cuando, según cuentan, la policía asaltó las cuevas y sacó a todos sus ocupantes a la fuerza. En aquel momento, la gente creyó que se trataba de un ataque terrorista o de algún tipo de emergencia. Se les dijo a todos los presentes que recogiesen sus pertenencias y evacuaran el lugar y que, al hacerlo, iban a estar bajo vigilancia permanente. Tan pronto la gente salió del lugar, las puertas fueron selladas. No existía emergencia alguna, ni tampoco se dio ningún tipo de explicación sobre tan repentina evacuación, llevada a cabo a toda prisa.



Durante los días siguientes, los vigilantes del laberinto presionaron para obtener respuestas por parte de los funcionarios, pero no se les permitió regresar a las cuevas. Se comenta que el personal fue reemplazado y que, después de un tiempo, el laberinto volvió a estar disponible para recibir visitantes. Las especulaciones sobre lo que realmente ocurrió aquel 29 de julio y lo que causó que la policía entrara de repente a evacuar las cuevas y a bloquear la entrada, aún continúan.