El Reino de Dahomey fue un antiguo Estado africano que se distinguió por su ejército de mujeres soldado, las amazonas de Dahomey, y como centro de la trata de esclavos en el siglo XVIII.
Las mujeres y la guerra
El retrato de las mujeres guerreras en la literatura y la cultura popular es un tema de estudio en historia, estudios literarios, estudios de películas, folclore y mitología, estudios de género, y estudios culturales.
En la mitología Hindú, Chitrāngadā, la mujer de Arjuna, era la comandante de los ejércitos de su padre. Las Amazonas eran una tribu de mujeres guerreras en las leyendas griegas. "La amazona" se ha convertido en un epónimo para mujeres guerreras y atletas. En la mitología británica, la Reina Cordelia luchó contra varios contendientes por su trono dirigiendo personalmente al ejército en sus batallas.
En su On the Bravery of Women el historiador greco-romano Plutarco describe cómo las mujeres de Argos lucharon en contra del Rey Cleomenes y los Espartanos bajo la orden de Telesilla en el siglo quinto antes de Cristo.
Pero existieron civilizaciones reales, las cuales no fueron extraídas de dramaturgos o mitologías, sobre pueblos que sí tenían mujeres guerreras. A menudo, y desde el punto de vista del varón, se tiende a pensar que las mujeres son seres delicados para la dureza del ejército y la guerra. No es apta para la pelea física. Esto parte de ser un prejuicio machista, transmitido de generación en generación, que implicó, por ejemplo, que cuando se admitió a las mujeres en el ejército español se levantara una fuerte polémica al respecto de la conveniencia de que las mujeres pudieran hacer la guerra igual que los hombres. Pero estos prejuicios nada tienen que ver con las mujeres de las que hablaremos a continuación y que jugaron un papel importante frente a todo un ejército francés: las temibles Amazonas de Dahomey.
Ejército de mujeres
A finales del siglo XIX, África se había convertido en un pastel que ansiaban todas las potencias europeas y cada cual luchaba por hacerse con trozo de este continente. La mayoría de las veces, la conquista de grandes territorios no era demasiado problemático habida cuenta la brutal diferencia militar entre las tribus nativas y los colonizadores europeos. No obstante, en el golfo de Guinea había un reino llamado Dahomey cuyos habitantes eran famosos por su bravura y sus pocas consideraciones para con sus vecinos, con una particularidad especial: su ejército estaba formado casi en una tercera parte por un regimiento exclusivamente de mujeres, que se destacaban por su especial fidelidad, bravura... y crueldad.
Un ejército de mujeres armadas con rifles, palos y cuchillos que durante unos doscientos años (siglos XVIII y XIX) sirvió de manera eficaz a su rey en múltiples guerras y que incluso se enfrentó con increíble valor al colonizador europeo. En la actualidad se pueden ver grandes retratos de algunas de ellas en lugares insospechados, en plena calle, en ciudades de Senegal como Dakar o Mbour.
El grupo armado femenino -llamadas "amazonas" por los occidentales y "N’Nonmiton", que significa 'nuestras madres' por los nativos- estaba formado por unas 6.000 mujeres perfectamente equipadas y entrenadas para enfrentarse cuerpo a cuerpo contra los peores enemigos. Tal era el grado de confianza en este batallón que los reyes de Dahomey las tenían como un cuerpo de élite dedicado a su defensa personal desde principios del siglo XVIII.
El reino de Dahomey
El histórico reino de Dahomey existió durante unos tres siglos, hasta 1900, y se extendía por un territorio que coincide, más o menos, con el tercio sur del actual Benín. El rey era un monarca absoluto, una especie de divinidad, aunque encontraba sus límites en el respeto a la tradición y en la voluntad de los dioses. La sociedad estaba fuertemente jerarquizada y se sustentaba sobre una base de esclavos, alimentada constantemente por las guerras con otros pueblos, y siervos, los hijos de estos. Asimismo, existía una casta de hombres libres, agricultores y artesanos, y una aristocracia. En el siglo XVIII alcanza probablemente su máximo esplendor gracias al comercio con los europeos, sobre todo de esclavos. Es precisamente en esta época cuando el rey Agadja crea su famoso ejército de mujeres guerreras.
Consideradas esposas del rey y, por tanto, obligadas al celibato, las amazonas de Dahomey eran entregadas al servicio militar por sus familias y escogidas entre las más fuertes y atléticas, aunque también se nutrían de esclavas e hijas de esclavas. Precisamente las constantes guerras con sus vecinos y la esclavitud habían diezmado a la población masculina, lo que puede estar en el origen del nacimiento de este ejército. Muchas mujeres eran reclutadas desde muy pequeñas, y se llegaba a entregar armas a niñas de tan sólo ocho años, aunque otras muchas mujeres se inscribían voluntariamente. Por otra parte, también había algunas que llegaban de mano de sus maridos, quienes las consideraban mujeres rebeldes e incontrolables, por lo que decidían inscribirlas en el grupo militar. Acerca de su coraje y fiereza circularon numerosas crónicas en la sociedad europea del siglo XIX. Se dice que cortaban la cabeza de sus enemigos y que bebían su sangre y que eran especialmente aguerridas en el combate. De hecho, participaban activamente, igual que los hombres, en los sacrificios humanos que se celebraban en el reino de Dahomey.
Guerra contra los galos
Cuando el rey de Dahomey declaró la guerra a los franceses en 1890, el ejército galo formado por unos 800 hombres creyó tener la partida ganada contra 8.000 soldados supuestamente mal equipados. Pero no fue así, se toparon cara a cara con un ejército de mujeres armadas que no dudaban a enfrentarse cuerpo a cuerpo contra las bayonetas francesas, haciéndolos retroceder constantemente. Los franceses, que estaban acostumbrados a luchar únicamente contra hombres, se paralizaban ante el ataque de las mujeres. Tras cuatro años de luchas Dahomey cayó en poder francés. Sus ejércitos, especializados en el cuerpo a cuerpo letal pero mal preparados en la batalla armada, pues así como los franceses disparaban desde el hombro, los Dahomey disparaban desde la cintura. Las últimas en rendirse fueron las mujeres guerreras.
El rey fue capturado y con él se disolvió el regimiento de mujeres, las cuales, acostumbradas a la vida guerrera, se adaptaron mal a la vida civil, con episodios de depresión, alcoholismo o directamente locura. Aún así, algunas adolescentes 'mino', aún vivieron lo suficiente para ver cómo su país obtenía la independencia de nuevo en 1960, esta vez bautizado como Benín. Con todo, la última Amazona de Dahomey, llamada Nawi, murió en 1979.
La historia de estas mujeres no queda en el olvido, forma parte de la historia de la humanidad, y sobre todo de la historia de la mujer. En el año 2015 un artista callejero francés conocido como Yz Ysultz, comenzó una campaña en la que pretendía rendir homenaje a las feroces luchadoras del siglo XIX, retratando varios rostros de los archivos locales en gran formato.




