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martes, 4 de noviembre de 2014

La raza aria, el espítitu herbóreo y la espiritualidad

La espiritualidad hiperbórea se plasma sobre la raza aria biológica. Esta espiritualidad hiperbórea expresada por la raza aria se caracteriza por el dominio de uno mismo en la virtud, el autodominio, el sentido de honor y justicia, la tendencia hacia la verticalidad y el orden, el respeto a la naturaleza y a los árboles ancestrales, así como también el trabajo sobre la naturaleza para poder construir un hogar, una Patria limpia y saludable donde desarrollar la raza con dignidad. El ario trabaja la Fuerza y fortalece el músculo para ser firme y digno y extender la salud física, la vida saludable... También trabaja la mente y la inteligencia para obrar sobre la naturaleza y transformarla y así crea “paraísos” sobre la tierra donde la ley de la muerte del mundo es vencida y subyugada...



Contrariamente a los cultos de adoración que buscan el favor de los demonios como el vudú y otras deidades como Jehová, la espiritualidad hiperbórea no busca ni ejerce violencia gratuita contra ningún ser sino tan sólo la necesaria para el desarrollo y la salvaguarda de su estirpe.

Como tal, la raza aria “humana” desarrolla de forma natural una espiritualidad hiperbórea. El judío se infiltró en el mundo ario desdibujándolo y cubriéndolo mediante la inmundicia judeocristiana: el Vaticano, la “Iglesia de Roma”, el “catolicismo”.

En sí misma, la raza aria es un ser animal -y por lo tanto caído o encarnado en este mundo de muerte- que recoge en su naturaleza biológica el reflejo de una luz espiritual que alumbra toda su estirpe de forma natural y que, desarrollado sobre la arquitectura de los edificios, es el mismo espíritu que recoge para luego transmitir y manifestar la catedral gótica. El gótico se desarrolló en Europa cuando los pueblos nórdicos fueron “integrados” o pervertidos por el judeocristianismo... pero en sus catedrales de líneas estilizadas, limpias y nórdicas encontramos un conocimiento y toda una ciencia hiperbórea mágica. (Para quien esté interesado sobre el espíritu del arte gótico recomiendo leer Alfred Rosenberg: “El Mito del Siglo XX”, Capítulo III.2 –Arquitectura griega y gótica)

Este elemento hiperbóreo manifestado en la constitución anímico biológico humana de la raza aria es debido a la incidencia del Sol Negro espiritual. Es por ello que sólo la raza aria puede comprender y vivir el mito hiperbóreo y nunca las otras razas que jamás podrán comprenderlo, pues ellas no reflejan esa luz. Aún así, la raza aria ha de reconocerse en el espíritu hiperbóreo y reivindicarlo si no quiere seguir los pasos de la muerte y la esclavitud en las que se hallan sometidas las “razas” del mundo de Mordor.

Si actualmente vemos desaparecer la raza aria de sobre la faz de la tierra es porque la descomposición y los agónicos estertores de este mundo invertido impiden que brille la luz del Sol Negro. Pero es precisamente en estos momentos cuando nosotros debemos sostener el mito y revivirlo, mantener encendida la llama de la Libertad y del espíritu, para que los que son de los nuestros comprendan que seguimos aquí y que no estamos solos ni equivocados.

Como una catedral gótica que permite la incidencia y la cristalización del espíritu hiperbóreo, así el ario ha de purificarse y fortalecerse para poder transmitir y llegar a vivir plenamente el mito y desarrollarlo. Sólo así podremos empezar a ser seres espirituales, cuando comprendamos la importancia del mito, el mágico mundo de los héroes y el ideal Superior. Por otra parte, cada pecado, cada vicio, cada debilidad y cada miseria humana queda marcada sobre el ser físico de forma indeleble... siendo el germen futuro de la putrefacción racial.

Como tal, nosotros podemos entender que somos, o aspiramos a ser, reflejo del espíritu hiperbóreo para rescatarlo de la miseria y de los atributos de un mundo de muerte al que el verdadero ario, como reflejo del Sol Negro, es totalmente ajeno.

Y es esto lo que lleva a Wotan a crucificarse en el Árbol del Espanto cuando, llevado por el espíritu Libre de los arios, somete a su naturaleza biológica humana a la muerte mágica. En ello descubre las runas, que en sí mismas son el árbol de la vida, como el árbol es el cuerpo del hombre.
La runa hagal es la totalidad del árbol: las raíces que se hunden profundas en la tierra y las ramas que ascienden hacia el cielo.
La esvástica es la runa del movimiento desde el punto fijo y la centralidad (puede ser sinestrógira o dextrógira según el sentido de su movimiento).
Y así todas las runas representan direcciones y estados transmitidos a través del conocimiento de las leyes de la naturaleza, de los árboles y del hombre.

En este proceso, el mago guerrero ha de subyugar a su propio ser animal, cuya Fuerza se manifiesta principalmente por el poder del sexo y la energía sexual. En un principio esta Fuerza se halla desbocada y tiende hacia el caos caprichoso, pero el trabajo sobre uno mismo ha de conseguir dominarla. Si sabes cómo retener esta Fuerza impidiendo que su poder se pierda gratuitamente en el sexo animal, conseguirás desarrollar una Voluntad de acero e inquebrantable. Pero para ello, para poder operar así has de haber madurado como iniciado, has de haber aprendido a templar el nervio y a dominar a tu propia naturaleza animal hasta alcanzar un alto grado de autodominio. De otra forma no tendrías ninguna posibilidad de dominar al tigre (o al dragón).

Finalmente, en el secreto, la valkiria espiritual entrega al héroe el fruto de la inmortalidad, liberándolo de los atributos del alma y del mundo de muerte de la materia y accediendo al estado divino del Walhala.

domingo, 1 de junio de 2014

Los fenómenos espirituales existen en otras dimensiones

Un astrónomo afirma que el universo multidimensional que él imagina tiene una estructura jerárquica y que nos encontramos en la dimensión de más bajo nivel..


Albert Einstein declaró que hay por lo menos cuatro dimensiones. La cuarta dimensión es el tiempo o el espacio-tiempo, Einstein también dijo que el espacio y el tiempo no se pueden separar. En la física moderna, las teorías sobre la existencia de hasta 11 dimensiones y la posibilidad de más han ganado fuerza.

sábado, 8 de marzo de 2014

La percepción del sonido

Una persona que no oye el sonido sólo a través de los oídos; oye sonido a través de todos los poros de su cuerpo. Impregna todo el ser, y de acuerdo con su particular influencia ya sea ralentiza o acelera el ritmo de la circulación de la sangre, sino que tampoco despierta o calma el sistema nervioso. Se despierta una persona a mayores pasiones o que lo calma trayéndole paz. De acuerdo con el sonido y su influencia un cierto efecto se produce. Sonido se hace visible en forma de radiación. Esto demuestra que la misma energía que entra en la forma de sonido antes de ser visible es absorbida por el cuerpo físico. De esta manera el cuerpo físico se recupera y se carga de nuevo el magnetismo.

 ~ Inayat Khan


miércoles, 1 de enero de 2014

La espiritualidad humana tiene su origen en estructuras cerebrales

Nuestro cerebro genera experiencias espirituales, religiosas, numinosas, divinas o de trascendencia, han demostrado diversos estudios sobre la epilepsia del lóbulo temporal, las experiencias cercanas a la muerte o sobre la posibilidad de provocar artificialmente este tipo de experiencias. Este hecho plantea la cuestión de si la división antinómica que solemos hacer entre materia y espíritu es correcta, al menos en lo que respecta al cerebro.



La palabra neuroespiritualidad quiere dar a entender que nuestro cerebro genera experiencias que se han denominado espirituales, religiosas, numinosas, divinas o de trascendencia. 
Estas experiencias se producen cuando se hiperactivan estructuras cerebrales pertenecientes a lo que se llama sistema límbico o cerebro emocional. 

Aunque este hecho ya era antes conocido por los efectos que tiene la llamada epilepsia del lóbulo temporal, efectos que conoceremos enseguida, hoy se ha confirmado que las estructuras límbicas, cuando se activan sea por estimulación eléctrica o por estimulación magnética transcraneal, son capaces de producir estas experiencias espirituales. 

Estos hechos tienen muchas consecuencias. En primer lugar, plantea la cuestión de si la división antinómica que solemos hacer entre materia y espíritu es correcta, al menos por lo que respecta al cerebro. Yo por eso al cerebro le he llamado “espiriteria” que es una contracción entre espíritu y materia. 

Que la materia cerebral pueda producir espiritualidad nos dice que tenemos una tendencia innata a la espiritualidad, sobre la cual se construye todo el edificio de las religiones. Espiritualidad es un concepto más amplio que religión, ya que no existe religión sin espiritualidad, pero sí espiritualidad sin religión, como es el caso del budismo, del jainismo o del taoísmo. 

Por eso, yo concluyo que tenemos una tendencia innata a la espiritualidad generada por estructuras cerebrales, pero no una tendencia innata a la religión, como algunos autores sostienen, porque la religión es una construcción social que consta de múltiples factores.... 

domingo, 29 de septiembre de 2013

Los colores de "El Aura"

En términos básicos, el aura es una energía luminosa o campo electromagnético que rodea en forma de óvalo a todos los seres vivos y que es imperceptible a plena vista. Es la combinación del cuerpo etéreo, emocional y físico, al igual que de la información de nuestras almas. El aura está ligada a los chakras.
Todos nuestros pensamientos, sentimientos, y experiencias están reflejadas en el aura, al igual que energía que atraemos de nuestro entorno. En este sentido, el alma refleja nuestra energía y atrae energía de otros cuerpos y ambientes.

Al igual que todo lo demás en el universo, el aura es vibración y como tal, responde a otras vibraciones. De esta manera, vibraciones en forma de pensamiento, sentimiento o interacción con otras energías (en el espacio o de otras personas), afectan y moldean la vibración del aura.
Los objetos inanimados tienen también una energía que las rodea. Típicamente, estas auras son la combinación del entorno y de las energías de las personas que han estado en contacto con dicho objeto.

El aura no es estático. Cambia con el tiempo, con nuestra evolución personal y espiritual, y con el entorno. También podemos cambiarle con nuestra intención y con ejercicios de visualización y rituales de purificación.
Parte de lo que refleja nuestra aura es el reflejo de nuestro cuerpo físico que emite energía también. Por eso, algunos expertos en auras dicen que pueden decir si la persona sufre de alguna dolencia física al ver su aura.




El color o colores del aura de una persona dicen mucho de ella. Hablan de sus intenciones y su esencia. Cada color refleja una cualidad y los tonos del ese color hablan de la cantidad o deficiencia de dicha cualidad en la persona en cuestión.

Muchas veces la primera reacción que tenemos hacia alguien o que alguien tiene hacia nosotros, tiene que ver con nuestras auras. De alguna manera, el aura es como un magneto que atrae ciertas energías hacia sí mismo, y repele otras igualmente. Dependiendo de qué tan “sana” y fuerte esté nuestra aura, vamos a atraer esto o aquello del entorno y de otras personas. Energías más puras atraerán similares y rechazarán las oscuras o más densas – y viceversa.

En teoría todos podemos ver el aura si practicamos. También existen las máquinas Kirlian, que retratan el aura de personas y objetos y se usan frecuentemente para “diagnosticar” a la persona, de acuerdo a los colores que salen en su foto. Algunos creen que los niños pequeños pueden ver auras naturalmente pero con la edad todos vamos perdiendo la habilidad.

El aura usualmente se extiende entre uno y tres pies de distancia del cuerpo físico en todas las direcciones, rodeando a la persona como un “huevo de luz” de múltiples capas.
Se dice que el aura consiste en 7 capas o cuerpos sutiles (algunos dicen que son 12 o muchos más) que se interconectan y afectan mutuamente constantemente.

El cuerpo etéreo es el más cercano al cuerpo físico y usualmente refleja nuestra salud física y nuestros instintos más básicos. Se manifiesta usualmente con un color azul o plateado suave pero si existe una enfermedad, se torna en colores oscuros, sobre todo alrededor del área afectada.

El cuerpo emocional, como su nombre lo indica, refleja el estado anímico de la persona, al igual que las reacciones emocionales frente a otros individuos y a situaciones. Por esta razón, es la capa del aura más instable, y cambia continuamente de acuerdo con el estado de ánimo de la persona. Sin embargo, los residuos de las emociones más fuertes como la rabia y miedo, permanecen almacenados en esta capa por algún tiempo y pueden con el tiempo afectar la salud emocional y física de la persona. Cada emoción genera colores diferentes en la capa emocional del aura y por lo tanto ésta puede manifestarse en cualquier tono o combinación de colores. Los colores más brillantes y puros usualmente indican emociones elevadas y paz. Los colores turbios son más característicos de emociones violentas o instintos bajos.

La capa o cuerpo mental se relaciona con lo que llamamos consciencia. Los pensamientos e intenciones conscientes del individuo se reflejan en esta capa. El amarillo y naranja son los tonos característicos del cuerpo mental. Se dice que las personas altamente intelectuales tienen un cuerpo mental de color amarillo brillante.

El cuerpo astral está atado al cuerpo físico por un cordón plateado, y refleja nuestros deseos superiores y nuestro avance espiritual en términos de amor incondicional. Es de alguna manera un portal con otras dimensiones, y se dice que puede desprenderse del cuerpo físico y transportarse libremente en las llamadas proyecciones astrales. También está ligado en parte a nuestra fuerza de voluntad. Puede manifestarse en varios colores que van desde el rosado puro hasta una mezcla de todos los colores del arco iris.

El cuerpo espiritual tiene que ver realmente con conexión y comunicación – con otros, con nosotros mismos y con nuestro propósito superior.
El cuerpo mayor o celestial es la conexión entre nuestra consciencia humana y el plano espiritual en donde frecuentemente se encuentran sueños y memorias de otras vidas o de experiencias extracorporales.

El cuerpo divino o espiritual es la conexión con el plano superior y la sabiduría divina, y se puede manifestar en un rayo y luz dorada brillante. Entre más separado esté el individuo de su propósito supremo y su camino espiritual, más oscura o bloqueada estará esta capa del aura.