Hallan en Rusia una estela de mármol del rey persa Darío

En las excavaciones en la antigua ciudad griega de Fanagoria, situada en la región rusa de Krasnodar, los arqueólogos descubrieron el fragmento de una estela de mármol con una inscripción en persa antiguo, según informaron los arqueólogos rusos...




La inscripción cuneiforme presente en el fragmento del monumento descubierto por los arqueólogos en el sur de Rusia ha podido ser parcialmente descifrada y dataría del siglo V a.C.

El texto contiene una palabra antes desconocida que puede ser traducida como el topónimo 'Mileto', una de las más grandes ciudades de Jonia —la Asia Menor contemporánea—. Durante aquel período, Mileto encabezó la revuelta jónica contra el rey persa Darío el Grande, que según los historiadores fue sofocada en el año 494 a.C.

La estela de mármol fue instalada en honor del rey persa y en homenaje a la victoria sobre los griegos. Se supone que posteriormente el fragmento del monumento derrocado fue trasladado en barco al puerto de Fanagoria para ser usado en trabajos de construcción.

Además, los arqueólogos descubrieron rastros de unas antiguas fortificaciones urbanas que podrían pertenecer a una ciudad desarrollada. "Este hallazgo es un hito científico. Al encontrar la estela en Fanagoria, se puede situar la ciudad en el contexto de la historia persa y griega, y analizar los vínculos y la importancia de esta colonia griega, así como apreciar los avances de los griegos en la región del mar Negro", precisó Vladímir Kuznetsov, director de la reserva de Fanagoria y jefe de la expedición.



Darío I el Grande 


Darío I de Persia, conocido como Darío el Grande, uno de los más grandes reyes persas, quien nació en el 548 a.C y ascendió al trono persa en el 521 a.C con 27 años. Lo hizo tras matar él mismo al anterior rey, Gaumata el Mago, a quien Darío consideraba un tirano. Bajo su gobierno el imperio persa se expandió bastante, concretamente desde el río Indo, en la actual Pakistán, hasta parte de Europa, pasando por el sureste de Asia y Egipto.

Además mantuvo el poder a pesar de las constantes revueltas que se produjeron en su reino y en los territorios conquistados, entre ellas las de los babilonios y la revuelta jónica en el año 499. La revuelta jónica fue apoyada por los atenienses, por lo que a Darío le costó mucho más sofocarla. Tanto es así que esta revuelta duró más de un año. Estas revueltas provenían sobre todo de la supuesta crueldad con la que Darío trataba a los territorios conquistados.

En Persia Darío se convirtió en un gran administrador, dividiendo su imperio en 20 provincias, a las que llamó satrapías. Cada una de ellas estaba gobernada por un sátrapa, quien se encargaba personalmente de recaudar los impuestos y entregárselos a Darío. Los pueblos persas pudieron crecer gracias a que el propio Darío construyó caminos y canales y un amplio flujo comercial marítimo.



Además de gran conquistador y administrador, Darío fue un enorme legislador, creando la mayoría de las leyes que se usaban en el imperio persa. Como seguidor del dios Zoroastro, convirtió el zoroastrismo como la religión oficial del imperio, aunque, curiosamente, toleraba las religiones oficiales de sus territorios conquistados.

Por último fue también un gran arquitecto. Construyó la hermosa ciudad de Susa, convirtiéndola en capital de Persia, además de los grandes palacios de Persépolis, cuya ciudadela es desde 1979 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Su muerte, en el 486 a.C tras una enfermedad en Egipto propició el progresivo declive del imperio persa.