Mostrando entradas con la etiqueta Consciencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Consciencia. Mostrar todas las entradas

viernes, 5 de diciembre de 2014

Economía Budista: una aproximación espiritual a los asuntos económicos

Los fundamentos filosóficos que caracterizan la economía budista suponen una crítica frontal al modelo de economía moderna occidental. Ideas tan extendidas como “el crecimiento es bueno” o “más es mejor” son descartadas claramente por insostenibles.

La economía budista tiene en cuenta las necesidades humanas y sus limitaciones, proponiendo un control sobre el ansia de querer siempre más. La finalidad es alcanzar un verdadero desarrollo del ser humano en todas sus dimensiones, como ser individual cuya acción va mucho más allá del mero consumo, que actúa en comunidad y se hace responsable de su entorno.



El primer economista que propuso crear una economía basada en los fundamentos budistas fue Ernest F. Schumacher en el año 1956, que publicó sus ensayos en su obra “Lo pequeño es hermoso”. Schumacher fue a Birmania como miembro del consejo de carbón británico para aconsejar al país en la adopción de un crecimiento al estilo oriental. Tras pasar un tiempo sumergido en las costumbres del país, y entender sus máximas, se dio cuenta de que la economía occidental podría incorporar ideas del budismo para promover un crecimiento más sostenible y respetuoso con la naturaleza, que a la vez pudiese brindar al ser humano el completo desarrollo de sus facultades.

“Antes de que rechacen a la economía budista por considerarla un simple sueño nostálgico, quizás aceptarían considerar si es que el camino del desarrollo económico descrito por la economía moderna puede conducirles a los lugares donde ellos realmente desean estar” E. F. Schumacher

El interés individual, el sufrimiento y los deseos


La economía occidental se centra en el interés individual. En cambio la economía budista desafía este concepto con la idea de la inexistencia de un ego permanente. Esto quiere decir que todo lo que uno percibe con sus sentidos trasmite una falsa idea de un “yo” inherente y real. Esto deriva inevitablemente en que se desarrolle una idea de “lo mío”, siendo esta la base del comportamiento egoísta.

El egoísmo no se considera producto de la maldad sino que es un error consecuencia del desconocimiento de la esencia real de las cosas. Es por esto que el ser humano tiene que desapegarse de este sentimiento. La economía basada en el interés personal y con un enfoque oportunista y materialista está condenada al fracaso. En contrapunto proponen promover la generosidad, ya que el ser humano es un actor cooperador motivado por mejorar su entorno. Los individuos y colectividades que cooperan sobreviven, prosperan y funcionan.

El segundo factor que diferencia ambos conceptos es la búsqueda de maximización de beneficios, mientras que la budista enfatiza la importancia de minimizar el sufrimiento. La manera de minimizar el sufrimiento es promoviendo la simplificación de los deseos, de manera que se calme el ansia consumista y materialista y la frustración que conlleva el querer siempre más y lo mejor. Una vez las necesidades básicas del hombre están cubiertas (comida, ropa, refugio, medicinas) el resto de necesidades materiales debe ser minimizado.

El mercado y el desarrollo económico


La visión del mercado y el crecimiento también dista en ambas visiones. Los enfoques occidentales tienen como objetivo maximizar los mercados hasta el punto de saturación mientras la economía budista tiene como objetivo minimizar el daño. Tienen en cuenta actores primordiales como las futuras generaciones, el medio ambiente y los pobres, que no están correctamente representados porque no gozan del mismo poder que los actores más poderosos y ricos. Es por ello que el mercado no es imparcial y no es representativo de la economía. El concepto de Ahimsa (no cometer acciones que puedan ocasionar daño a uno mismo o a los demás) urge a encontrar soluciones de una manera colectiva y participativa.

Desde el punto de vista budista, no hay nada negativo en el progreso económico, a no ser que ese progreso económico promueva el apego a los bienes materiales y la avaricia. El crecimiento económico que conlleva una reducción de sufrimiento es bienvenido, ya que alivia los efectos negativos de la pobreza. Lo que importa en este caso es la manera en que se genera la riqueza, si ésta se genera a través de un trabajo digno y respetuoso donde se fomenta la confianza, permite a los individuos tener una seguridad económica y poder estar libres de deudas, cuidar de sí mismos y de su comunidad. Esto lleva a desincentivar la maximización de beneficios como fin en sí mismo e impulsar la importancia de la producción a pequeña escala, local, adaptable y sostenible.

Economía enfocada en promover el bienestar


Una economía budista considera que el consumo es un medio para el bienestar humano. El objetivo se trata de maximizar el bienestar con un consumo mínimo.

El trabajo debe ser debidamente apreciado y darse con unas condiciones dignas, de manera que impulse al hombre a producir, dar lo mejor de sí mismo y desarrollar su personalidad. La liberación que supone para el hombre dejar de estar enfocado exclusivamente a maximizar sus ingresos y destinar su tiempo a largas jornadas laborales, le permite tener más dedicación a actividades que repercutan en el bienestar de la comunidad. La persona que se puede ganar la vida con un trabajo digno, puede invertir su tiempo también a fortalecer los lazos que lo unen con el resto de individuos de su comunidad. Está demostrado que la inversión en las relaciones interpersonales tiene un impacto positivo en el bienestar.

El concepto de Producto Nacional Bruto (PIB), incompleto para medir el bienestar, es sustituido por la Felicidad Nacional Bruta (FNB). Este indicador mide el bienestar y la felicidad a través de varios factores como el bienestar económico, el ambiental, la salud física y mental y el bienestar laboral, social y político.

“Porque la cuestión no es la elección entre «crecimiento moderno» y «estancamiento tradicional». La cuestión más bien radica en encontrar el camino correcto de desarrollo, el Camino Medio entre la negligencia materialista y la inmovilidad tradicionalista. En pocas palabras, encontrar «Los Medios Correctos de Subsistencia»” E. F. Schumacher

Teniendo en cuenta la época en que las ideas de Schumacher fueron planteadas, se puede considerar que transmiten propuestas que en su mayoría son totalmente vigentes hoy en día como la importancia de las energías renovables, pensar más allá del PIB, promover el comercio local y una producción eficiente. En una economía budista se busca pues el consumo óptimo, no el máximo.

La manera en que experimentamos e interpretamos el mundo depende mucho del tipo de ideas que tenemos. Si las ideas son principalmente débiles, superficiales e incoherentes, la vida parecerá también insípida, aburrida, insignificante y caótica. La economía budista defiende la idea de una economía que permita al hombre desarrollar sus facultades y liberarlo del deseo de querer siempre más. Para el desarrollo de estas facultades se requiere una revalorización de lo que verdaderamente satisface al hombre y una limitación de los deseos sin sentido, donde la óptima asignación del trabajo permita estar en un equilibrio y gozar de un nivel de bienestar con lo que se tiene.

domingo, 5 de octubre de 2014

El secreto de la vida cuántica

Frank Kinslow, autor del libro La curación cuántica y del Quantum Entrainment, explica sencillos ejercicios para sentir la consciencia pura y lograr un gran bienestar.

“Consciencia pura es la quietud absoluta”, dice Frank Kinslow, autor del libro La curación cuántica. ¿Qué es la consciencia pura?, le preguntamos desde El Correo del Sol. Algo así como la esencia inmutable de nuestro yo, nos responde él.

Consciencia pura es lo que permanece a pesar de los continuos cambios vitales, es el ser, la energía creadora, “la nada”. Kinslow nos está invitando a hacer un viaje espiritual y eso nos motiva. Pero eso de “la nada”... ¿Puede nuestra mente, que controla los sentidos y las emociones, entender algo tan abstracto?..


miércoles, 3 de septiembre de 2014

La verdadera fuerza del ser

El poder de intencionalidad es un poder que ha estado siempre junto a nosotros, solo que pocos hacen uso de el. Cuando generamos una emoción o un sentimiento con fuerza, ya sea negativo o positivo estamos creando una realidad u otra. Inconscientemente o conscientemente. Muchas veces es inconsciente o subconsciente y poco podemos hacer, en cambio, podemos hacerlo conscientemente, generando esta fuerza interior arraigada al ser humano desde siempre, para conseguir ser un poco más felices. Vamos hablar del poder de la "autosanación", generar estas emociones por nosotros mismos y sanarnos...



Libros como "el secreto" o documentales como "tu puedes sanar tu vida" nos hablan de esto mismo.
Os recomiendo la lectura de un libro, que explica de forma muy practica y verídica muchísimos casos de estas curaciones, a mi personalmente me fue muy útil: Codigos curativos.

Mi experiencia personal es muy satisfactoria, puedo decir, que funciona realmente, y que lo uso en mi día a día. Yo lo hago, mediante la visualización de mi cuerpo lleno de luz y visualizo la luz sanando y genero un sentimiento de que "ya estoy sano". Esto ultimo es muy importante, que la fe sea tan fuerte que te genere emoción y sobretodo centrarnos en el resultado final, en lo que quieres verdaderamente. Si quieres sanarte pues debes de generar el sentimiento de que te acabas de sanar y creerlo al 100%. Atraerás a tu vida aquello que sientas y creas con fuerza, por tanto, lo efectivo es generar que ya estas curado, así funciona la matriz divina.

Mucha gente esta equivocada en esto, es decir, genera lo que quisiera o se visualiza como que no esta aún sanado y quiere sanarse, y por tanto seguirá así. Es el error más común de los que me he encontrado, el secreto reside precisamente ahí, en hacer realidad lo que quieres aquí y ahora, no en lo que querrías.
La "fe"es una palabra muy importante, pero lamentablemente se suele atribuir a términos religiosos, cuando no tiene porque ser así, para mi, la fe es la seguridad, la fuerza interior.

Cuando enfocamos toda nuestra energía en la visualización que queremos, en el pensamiento que queremos y logramos generar el sentimiento que queremos, se obran verdaderos y auténticos milagros.

En nuestra sociedad la figura del médico es muy importante, no es para menos, han salvado millones de vidas y han ayudado a millones de personas, pero OJO esta fuerte creencia social los hace "dioses", el peligro esta en si son malas noticias... "Le queda poco tiempo de vida" "Esto tiene mala pinta"... 
Si nuestra fe o creencia es esta, casi de forma automática esas palabras las haremos nuestras porque las creemos verdaderamente y entonces nos sentenciaremos a nosotros mismos.

El sistema sanitario es muy importante, siempre y cuando el mensaje sea positivo, recordad que desde la primera a la ultima decisión importante o palabra, es responsabilidad nuestra. Porque nuestra realidad puede ser cambiada y modificada, esto, por suerte, ya no lo dicen cuatro locos o dos chamanes, sino la Física cuántica.

No con esto digo, que no se tenga que visitar a un médico. De hecho esto, es totalmente complementario a cualquier tratamiento.

sábado, 8 de marzo de 2014

Las sincronicidades, Sanación y Conciencia

Las sincronicidades son patrones que se repiten en el tiempo. La palabra "sincronicidad" hace referencia a los engranajes o ruedas del tiempo, aunque el propio concepto de sincronicidad no puede ser demostrado científicamente. Uno sólo puede grabar sincronicidades que se producen y ver los patrones de comportamiento que los crean. El concepto de sincronicidad está ligado más a la metafísica, sin embargo, la física (física cuántica) y la metafísica se están fusionando, mostrando así su interconexión y cómo nos manifestamos sincronicidades en nuestras vidas.

La sincronicidad es la experiencia de dos o más eventos que se producen de una manera significativa, pero que están causalmente relacionados. Con el fin de ser sincrónica, los eventos deben estar relacionados entre sí conceptualmente, y la posibilidad de que iban a ocurrir juntos por azar deben ser muy pequeños.


Las sincronicidades son personas, lugares o eventos que tu alma atrae a su vida para ayudar a evolucionar hacia una conciencia superior o para hacer hincapié en algo que hacer en su vida. Cuanto más 'consciente' se convierte en la forma de manifestarse el alma, mayor es su frecuencia y se convierte en el más rápido a manifestar positivamente. Cada día de su vida se encuentra con las coincidencias significativas, sincronicidades, que ha atraído, en otras palabras creadas en la red de sus experiencias en el plano físico. Almas crearon sincronicidades, jugaron en la física. Es por eso que está aquí. Se trata de cómo funciona nuestra realidad.

Todos hemos oído la expresión, "No hay accidentes." Esto es cierto. Todo lo que experimentamos es por diseño, y lo que atraemos a nuestro mundo físico. No hay accidentes sólo ruedas sincronicidad, las ruedas del tiempo o el karma , ruedas dentro de ruedas, geometría sagrada , la evolución de la conciencia en la alquimia del tiempo.

No todas las sincronicidades son positivas. Ten mucho cuidado. A veces crean grandes lecciones de aprendizaje. La experiencia sincrónica, o persona, representa el camino que deben tomar en ese momento en el tiempo. Este no es siempre el caso. Puede manifestarse la gente negativa y la situación, así que tome su tiempo cuando te encuentres en la sincronicidad.

Si usted es disfuncional, con problemas emocionales, y por lo tanto es una persona dramática, su voluntad atrae gente disfuncional, se manifiesta el evento como el reflejo de su propia confusión interior. Debe darse cuenta de lo que está pasando dentro de la situación, atraer a usted, algo positivo fuera de si mismo. Estas personas siempre te defraudarán, contrarrestada por su necesidad de contar con la experiencia. Mira los hechos subyacentes cuando la sincronicidad se produce para asegurarse de que usted sabe por qué le atrajo esa persona o la situación en su vida.

Las sincronicidades pueden ocurrir al hacer un punto rápido. No sople fuera de proporción. Usted debe mirar el cuadro más grande de la sincronicidad, pensar fuera de la caja, (los patrones de la realidad), no en la experiencia real.

Se puede considerar un evento sincrónico cuando una experiencia interior, como un sueño, visión, u otra forma de deja vu, te prepara para el evento físico.

Su alma está siempre multitarea para crear nuevas experiencias para usted. Si usted mira cómo se mueve a través de la vida, usted entenderá. Hacer esto permite a muchas personas limpiar sus cuestiones por escrito su historia como una catarsis de sus experiencias aquí.

Cuanto mayor y más clara de su frecuencia e intención, más rápido se sincronicidades manifiestas.

sábado, 2 de noviembre de 2013

Mundos internos, mundos externos



  • Existe un campo vibratorio que conecta todas las cosas.
  • Se le ha denominado Akasha, el OM primordial, la red de Joyas de Indra, la música de las esferas y miles de otros nombres a través de la historia. 
  • Los antiguos maestros védicos enseñaban Nada Brahma: el universo es vibración. 
  • El campo vibratorio está en la raíz de todas las experiencias espirituales verdaderas y de las investigaciones científicas.
  • Es el mismo campo de energía que santos, budas, yoguis, místicos, chamanes, sacerdotes y videntes han observado al observar en su interior.
  • Muchos de los pensadores monumentales de la historia, como Pitágoras, Keppler, Leonardo Da Vinci, Einstein, y Tesla, han llegado al umbral del misterio. 
  • En la sociedad moderna, la mayoría de la humanidad ha olvidado esta sabiduría antigua.
  • Hemos incursionado demasiado lejos dentro del campo del pensamiento, aquello que percibimos como el mundo externo de la forma.
  • Hemos perdido la conexión con nuestros mundos internos.
  • Este equilibrio que el Buda llamaba "El camino intermedio" y Aristóteles "El justo medio", es el derecho inalienable de todo ser humano.
  • Es la raíz común de todas las religiones y el enlace entre nuestros mundos internos y externos.