Conoce la civilización ancestral escondida en las entrañas de la Tierra

Los antropólogos y biólogos evolucionistas se ufanan de conocer en detalle todas las etapas de la historia del universo y de la vida del hombre sobre la tierra, no obstante de forma más frecuente de lo que te imaginas aparecen nuevos hallazgos con el potencial de echar por tierra todas las teorías reconocidas oficialmente y obligar a reescribir la historia, como es el caso de la Cueva de los Tayos, Ecuador, en la cual se han descubiertos notables indicios de que ese lugar pudo ser la cuna de una civilización ancestral escondida en las entrañas de la tierra...


Secretismo oficial respecto al trascendental hallazgo en la Cueva de los Tayos


Nos produce suspicacia que en un mundo donde se le da publicidad a tantas cosas sin importancia, no haya espacio en la TV o el internet para dar a conocer al público un hallazgo tan significativo como la Cueva de los Tayos, aunque sabemos que esto no es casualidad sino que forma parte de un modo de actuar deliberado para ocultar información que puede afectar los intereses de la camarilla de cómplices, en la que se ha convertido la comunidad científica al servicio de las élites de poder. 

Pese a que no deja de causarnos estupor como medio independiente, tampoco nos sorprende que tanto el espectro radioeléctrico como el internet son usados para transmitir gran cantidad de información basura, que solo persigue el objetivo de mantener a las masas apaciguadas con el entretenimiento improductivo y no se le brinda ni un centímetro de espacio a informaciones tan trascendentales como esta que puede cambiar la historia. Son muchos los descubrimientos que ponen en entredicho teorías científicas fundamentales como la evolución o el poblamiento original de América a través del Estrecho de Bering, sin embargo la mayoría de estos hallazgos no trascienden a la opinión pública y si algún medio alternativo se atreve a publicarlo, en seguida es desacreditado por los "expertos" y es opacado por la hegemonía mediática de las cúpulas de poder.


Llegar a la Cueva de los Tayos 


Es probable que nunca hayas oído hablar de estas formaciones rocosas, que muy probablemente fueron el refugio erigido en las entrañas de la tierra por parte de una avanzada civilización ancestral, para protegerse de las inclemencias climáticas de la Edad de Hielo.

Aunque oficialmente se le ha buscado restar importancia a este hallazgo y no se han difundido las dimensiones reales del mismo, de igual manera el rumor se ha esparcido entre los estudiosos de este tipo de asuntos, los teóricos de la conspiración e investigadores independientes, por lo que cada año miles de personas visitan Ecuador con el propósito de ser parte de alguna excursión hacia la Cueva de los Tayos. En diversas ocasiones los turistas e investigadores son confundidos por los guías al servicio de la oligarquía ecuatoriana supeditada a la cúpula global, los cuales dirigen a los visitantes inexpertos hacia otras cuevas de fácil acceso diciéndoles que se trata de la Cueva de los Tayos y la mayoría de las personas se retiran del lugar engañados por la versión que las élites quieren que creamos. 

Pero la verdad es que no resulta nada sencillo llegar a la auténtica Cueva de los Tayos, la ruta de más fácil acceso incluye viajar un trayecto en avioneta hasta la cima de una alta montaña que forma parte de la Cordillera de los Andes. La Cueva de los Tayos se llama así por ser el hábitat de unas aves nocturnas llamadas "tayos". Se encuentra al oriente de Ecuador, en una zona montañosa irregular conocida como la Cordillera del Cóndor. La entrada de esta cueva se halla a unos 800 metros de altura, si bien no se descarta que pudiera existir alguna otra entrada secundaria.

Lo primero que debes saber de esta construcción es que en realidad no puede tratarse de una caverna natural, sino de una edificación hecha por la mano del hombre hace unos 40.000 años, es decir, esto obliga a hacer un borrón y cuenta nueva en la historia oficial que nos enseñan en la escuela sobre el poblamiento original del territorio Americano. 

Esta cueva guarda la entrada a unos túneles labrados, que recorren miles de kilómetros y países, por toda América y por todo el mundo, y que fueron construidos hace miles de años por una civilización no humana antediluviana. Mediante estos gigantescos túneles subterráneos están conectadas las distintas zonas geográficas del planeta, como el Tíbet, Machu Pichu, el País Cátaro, Toledo, Capadoccia... Por ejemplo, en el País Cátaro, cuentan las leyendas que el Monte Bugarach guarda una de estas entradas al mundo intraterreno. O por ejemplo tenemos también la leyenda de la ciudad de Erks, al noroeste del Cerro Uritorco, cerca de Capilla del Monte, en Argentina. Lo mismo que las leyendas intraterrenas de Shambala en el Himalaya. Es decir, hay distintas salidas a la superficie de la Tierra, desde una inmensa red de túneles subterráneos.

Según la teoría evolutiva darwiniana el primer hombre sobre la faz de la tierra pudo haber surgido en África y de allí se diseminó por todo el mundo, sin embargo este hallazgo da cuenta de que aun antes de la Edad de Hielo ya existía en América un civilización muy avanzada capaz de realizar una red de túneles de esta magnitud para asegurar su supervivencia. Esto obliga a replantear la historia y a pensar en que América bien pudo ser el lugar donde evolucionó de forma independiente una raza de humanos muy avanzada que nada tuvo que ver con las poblaciones de Asia, Europa o África, o lo que resulta más razonable que América fue el lugar de origen de una avanzada especie alienígena que se propuso mantener este continente aislado de las demás poblaciones del planeta por miles de años.


Conspiración Vaticana

Desde el principio de la historia conocida de América, se instaló una conspiración inquisitorial vaticana, para la ocultación de la verdad y de las pruebas de la existencia de otras civilizaciones a lo largo de la Historia de América. Y el Vaticano siempre estuvo apoyado y protegido por las Coronas de España y Portugal. Las Monarquías y el Vaticano siempre han vivido apoyándose el uno en el otro, con el objetivo común de someter y explotar a la humanidad, manteniéndola en perpetua ignorancia de todo.

El religioso salesiano Carlo Crespi (Milán 1891 - Ecuador 1982), era un sacerdote erudito y multifacético, que tenía conocimiento de la Cueva de los Tayos, en el Ecuador, desde hacía décadas, y muchas de las piezas arqueológicas procedentes de esa cueva, que le proporcionaban los nativos shuaras de la selva oriental, las guardaba en el patio de la Iglesia de María Auxiliadora en la ciudad de Cuenca, Ecuador.

Las planchas metálicas, muchas de oro, y objetos variados que guardaba el padre Crespi, tenían un valor incalculable, sobre todo en cuanto a los códigos de escritura que recogían y la información valiosa, que una antigua civilización muy pretérita en el tiempo, había reflejado en aquellos objetos. El Vaticano estaba muy molesto con la actividad de divulgación arqueológica de Crespi. En distintas ocasiones, el padre Crespi sufrió dos atentados perpetrados con fuego, en forma de incendios. Finalmente, muchas de las extrañas piezas ancestrales que custodiaba el padre Crespi, seguramente todas, fueron robadas, y desaparecieron. Muchos grabados que muestran las planchas de Tayos parecen recién salidos de la cantera de tablillas y labrados de la cultura sumeria y de la zona de Babilonia y Asiria, la cuna de la civilización humana.


A partir de 1950 aparece en América un personaje de origen húngaro y nacionalizado argentino, llamado Juan Moricz, (Hungría, 1923), buscando las entradas al mundo intraterreno.

Juan Moricz era aficionado a la espeleología y experto conocedor de las leyendas antiguas; de hecho, se sospecha, que dado el alto grado de conocimientos esotéricos que poseía, especialmente relacionados con el mundo intraterreno, pertenecía a alguna sociedad secreta de corte germánica o del norte de Europa; unas corrientes intelectuales esotéricas que habían estado muy de moda en la época de la Europa Nazi.

Después de haber visitado distintos países suramericanos, como Argentina, Bolivia y Perú, las investigaciones llevaron a Moricz a Ecuador. Con la ayuda de los Shuaras, indios nativos de la selva oriental del Ecuador, que viven en las inmediaciones de la cueva, Moricz descubrió en 1969 la entrada de la Cueva de los Tayos, y fué el primero en divulgar al mundo la existencia de esta cueva y los tesoros que había en sus profundidades. Según el Acta Notarial del hallazgo del 21 de julio de 1969 en Guayaquil se puede leer:
"He descubierto valiosos objetos de gran valor cultural e histórico para la humanidad. Los objetos consisten especialmente en láminas metálicas que contienen probablemente el resumen de la historia de una civilización extinguida, de la cual no tenemos hasta la fecha el menor indicio".  

El oro de los Dioses


Según Moricz, la Biblioteca Metálica de la Cueva de los Tayos registra una historia antigua que tuvo lugar en la Tierra, y que retrocede en el tiempo hasta 250.000 años. 

El descubrimiento asombroso de Juan Moricz atrajo al escritor e investigador suizo Erich Von Däniken hacia el Ecuador y la Cueva de los Tayos, entrevistándose con Moricz y con el padre Crespi, para recoger una información que se plasmó en su libro "El Oro de los dioses" de 1974, un best seller del que se vendieron 5 millones y medio de ejemplares y que fué traducido en 25 idiomas.

El éxito de los libros de aventuras arqueológicas de Däniken, vislumbrando antiguas civilizaciones en la Tierra, arrasaba en Europa en la década de 1970. Pese a algunas críticas que le han llovido con el tiempo, la verdad es que nunca un escritor investigador del pasado ha tenido tanto éxito como Däniken. Y una de las críticas más amargas fue que Moricz, que a fin de cuentas era el descubridor, no recibió ni una sola moneda por su inestimable colaboración con Däniken.

La obra de Däniken fue leída por Stanley Hall, un ingeniero escocés, el cual contactó con Moricz para proponerle una expedición al interior de la Cueva de los Tayos. Moricz aceptó en tanto en cuanto él fuera el jefe de la expedición y con la condición de que la expedición inglesa no se llevara las piezas arqueológicas que se hallaran. Por supuesto que Hall no aceptó las condiciones de Moricz, pues precisamente su plan se trataba de que la expedición inglesa tuviera el mando, y además, se organizaba dicha expedición para saquear el tesoro de Ecuador y llevarse todas las piezas posibles. Entonces Hall llegó a un acuerdo con las autoridades ecuatorianas, y en julio de 1976, se organizó una expedición británico-ecuatoriana, que en realidad era británica-estadounidense, formada por personal científico y militar.

El espeleólogo argentino, de origen español, Julio Goyen Aguado, que había sido contratado para la expedición, sospechaba que Stanley Hall pertenecía al servicio secreto británico y que militaba a la vez en logias masónicas inglesas. Aguado declaró que la expedición británica tenía un interés obsesivo en encontrar la Biblioteca Metálica de Tayos, para llevársela ellos en secreto a Inglaterra.

Erich Von Däniken conversando con Juan Moricz

La extraña expedición


La expedición de 1976 a la Cueva de los Tayos fue en realidad una expedición secreta, desvergonzada e infame, de masones iluminados, entroncados con los servicios secretos anglo-norteamericanos, enviada y financiada por la élite conspiradora illuminati del mundo. Uno de los integrantes era el astronauta masón Neil Armstrong, que tenía experiencia en haber sido testigo y haber visto, ya antes, rastros, huellas y objetos extraterrestres y de otras civilizaciones, en La Luna, durante la Misión Espacial del Apollo 11.

La expedición masónica se valió de la ayuda de los guías nativos shuaras, los cuales declararon posteriormente que se sintieron utilizados y coaccionados. Se dice que la expedición salió al menos con 4 cajas de madera, llenas de piezas antiguas, y desde entonces pesa un manto de silencio sobre aquella extraña expedición de 1976.

De aquella expedición silenciosa nunca se supo más. Nunca hubo ruedas de prensa, ni comparecencias ante los medios de comunicación, ni conferencias, por parte de Neil Armstrong, o Stanley Hall, ni de ningún miembro de la expedición británica de 1976. Solamente llegaron a transcender algunas imágenes fotográficas seleccionadas, pero no todas. Tampoco hubo entrevistas ni libros escritos de aquella expedición por parte de sus miembros. Todo quedó en el más absoluto secreto. Materia reservada, clasificada como Top Secret.

El descubridor húngaro-argentino, Juan Moricz, murió en extrañas circunstancias, nunca aclaradas, en 1991, dejando a Julio Goyen Aguado como heredero de toda su fortuna de tesoros arqueológicos. Y en 1999, el espeleólogo argentino, de origen vasco, Julio Goyen Aguado, que estuvo presente en la expedición de 1976, y heredero del tesoro Moricz, falleció en un accidente de tráfico, al volcar de madrugada su camioneta en una carretera próxima a San Rafael, en las cercanías de un puente sobre el río Diamante, al sur de Mendoza.

Entre 1995 y 1998 se desató una absurda y cruel guerra entre Perú y Ecuador por una disputa de demarcación de fronteras, conocida como el Conflicto del Cenepa, llamado así por el río Cenepa que da también nombre a la zona. Se dice que había unos intereses petrolíferos, pero lo cierto es que también dentro de la zona en disputa se hallaba casualmente la Cueva de los Tayos. El conflicto se cobró cientos de muertos.

El astronauta Neil Armstrong y el ingeniero escocés Stanley Hall

Resumiendo, la élite Illuminati criminal y psicópata, que manipula el poder político, económico, cultural y religioso en la Tierra, mediante las sociedades secretas y los gobiernos, envió una expedición criminal y conspiradora a la Cueva de los Tayos en 1976 para secuestrar y ocultar a la humanidad las pruebas culturales de otras civilizaciones que habitaron en la Tierra hace muchos miles de años, y que fueron los responsables de las mega-construcciones antiguas. 

Sin duda que la expedición de 1976 a la Cueva de los Tayos fué un crimen cultural contra la humanidad

Fuente: MisterioTV//ElOrodelosDioses//Wikipèdia