El síndrome Kundalini

Un tipo especial de urgencia espiritual que, durante miles de años, sólo ha sido conocida por los practicantes de una forma misteriosa y secreta de yoga pero que, en la última década, ha comenzado a ser también conocida por los psicólogos y psiquiatras occidentales, es el síndrome kundalini, un conjunto de perturbaciones psíquicas y somáticas que fácilmente pueden ser confundidas con la enfermedad física o mental. Las enseñanzas arcanas del kundalini yoga se hallan tan alejadas de los modelos de realidad occidentales que el mejor modo de explicarlas es recurriendo a los conceptos hindúes originales...




Prana, la fuerza vital fundamental, impregna la totalidad de la creación. Ciertos yoguis consideran que se trata de una forma sutil de energía relacionada con la respiración, aunque otros afirman que esta fuerza carece de toda connotación física. Según se dice, esta energía vitaliza el cuerpo a través de los canales sutiles, llamados nadis, que los chinos representan como los meridianos de acupuntura. Los nadis surgen de tres canales principales que discurren paralelos a la espina dorsal y conectan los aspectos físicos de los siete chakras.

En la base de estos tres canales, en el primer chakra, descansa el poder espiritual latente de kundalini, representado simbólicamente en los antiguos textos como una serpiente dormida enroscada tres veces y media sobre sí. Al igual que la libido freudiana, kundalini está estrechamente ligada a la sexualidad y debe ser reorientada hacia objetivos más elevados. Según afirma la tradición, cuando la serpiente despierta, asciende a través de la espina, activando a su paso todos los chakras y proporcionando la energía evolutiva necesaria para alcanzar una conciencia superior.

Según la teoría del yoga, la práctica de ciertas técnicas respiratorias desbloquea los tres canales espirales y activa esta fuerza latente que asciende a lo largo del eje central del cuerpo hacia alcanzar la coronilla. En la medida en que va ascendiendo, kundalini se detiene en cada chakra, donde puede bloquearse y provocar una serie de efectos físicos y psicológicos espectaculares llamados kriyas. Y, cuando alcanza su destino en el chakra de la coronilla, da lugar a un estado místico de consCiencia divina. En cierto modo, la concepción hindú de kundalini se corresponde a la imagen cristiana del Espíritu Santo que, cuando se manifiesta, lo hace en forma de una lengua de fuego en lo alto de la cabeza. La imagen de kundalini también aparece en el caduceo, un antiguo símbolo de la medicina y las artes curativas, que representa a dos serpientes que se enroscan siete veces en torno a un bastón vertical.

Los intrincados textos del tantra hindú hablan de técnicas que permiten despertar a kundalini de un modo controlado, advirtiendo de los peligros que conlleva despertar esta energía sin contar con al ayuda de un gurú o de un adepto adiestrado que domine el modo de canalizarla adecuadamente. Estas antiguas enseñanzas hablan de los grandes trastornos físicos y mentales que conlleva el despertar prematuro de kundalini, aunque no dejan de señalar que “el poder serpentino” es un generoso dispensador de dones espirituales, una fuerza capaz de curar el cuerpo y la mente y una guía para la evolución de la consciencia ascendente a través de los chakras.

El psiquiatra de San Francisco Lee Sanella se ha dedicado durnte años a acumular historiales de personas cuyos inexplicables síntomas físicos y mentales se corresponden con las antiguas descripciones del despertar de kundalini. Muchas de estas personas recibieron una amplia variedad de diagnósticos -que iban desde la esquizofrenia hasta el delirio y la esclerosis mútiple- algo que no resulta sorprendente puesto que los efectos de esta potente fuerza psíquica asumen mutitud de aspectos. De todos modos, constituye una condición esencialmente benigna que, en el caso de no verse abordada prematuramente y ser adecuadamente tratada, puede provocar un rápido desarrollo de la personalidad y una expansión de la consciencia.

La mayor parte de los casos de síndrome kundalini documentados por Sanella tenía que ver con personas que se hallaban en los primeros estadios de su práctica tenían que ver con personas que se hallaban en los primeros estadios de su práctica espiritual yóguica o meditativa. La mayoría nunca habían oído hablar de kundalini y temían estar enfermos física o mentalmente. Aunque las manifestaciones de kundalini son muy variadas presentan, no obstante, la suficiente uniformidad como para concluir que no se trata de una experiencia ilusoria sino que se atiene a una pauta predecible. Dado que la experiencia puede perdurar desde algunos días a varios años, el individuo puede entrar y salir en diferentes EAC, que van de la confusión ansiosa a la hiperlucidez. Este proceso de transformación da lugar a experiencias que son demasiado extraordinarias como para ser consideradas “normales”, pero no resultan tan disociativas para el yo como la psicosis. Por consiguiente, podríamos considerar el síndrome kundalini como el paradigma de la urgencia espiritual, como el despliegue de una parte del potencial humano que, aunque pueda ser provisionalmente problemático resulta, en última instancia, deseable.