Piedras deslizantes: nueva explicación científica del mito

El misterio de las “sailing stones”, conocido en español como las piedras deslizantes, rodantes o móviles, se ha estudiado desde las ciencias desde hace más de 100 años. Por más curioso que parezca, en ese largo siglo de investigaciones, los científicos no han logrado dilucidar qué es lo que pasa con estas rocas, qué es lo que las mueve ni por qué sucede, aunque varias son las teorías resultantes. Recientemente, surgió una nueva respuesta que puede ayudar a entender mejor la cuestión y que, entre otras cosas, involucra a un científico de la NASA...




¿Cuál es el misterio? Lo que puede observarse en este curiosos suceso es una serie de rocas de diferentes tamaños (que van de pequeñas a considerablemente grandes) y de distintos pesos (algunas sorprendentemente pesadas) que, en medio del desierto, se mueven por sí solas, dejando su rastro en la arena e incluso habiéndose registrado en fotografías y también filmaciones. Algunas de las grandes interrogantes que parten de este hecho es por ejemplo, qué es lo que las mueve, por qué se mueven en la desolación del desierto o con qué función.

Tras estudiarse científicamente durante más de un siglo, aún no se ha encontrado una explicación eficaz para este peculiar fenómeno geológico, que por sus características, abre la puerta de la imaginación, el misterio y los mitos, en los que tanto gusta ahondar la gente. Es sabido que las rocas se mueven cada 2 o 3 años y se ha registrado concretamente en dos puntos particulares, Racetrack Playa y el desierto de Death Valley, ambos enNorteamérica.

El campo magnético de la Tierra, los fuertes vientos del desierto, las delgadas capas de arcilla que allí se forman, la superficie no inundable de los desiertos de California, el trabajo de buenos bromistas con mucho tiempo libre y, por supuesto, todo el tema de lo paranormal, son algunas de las respuestas más recurrentes al momento de intentar explicar la incógnita. Sin embargo, recientemente ha surgido una nueva teoría que asegura que estos movimientos pueden explicarse fácilmente entendiendo los singulares factores climáticos de estos lugares.

Ralph Lorenz, científico planetario de la NASA y miembro fundamental del Laboratorio de Física Aplicada de la Universidad Johns Hopkins de Maryland, EE.UU., es la cabeza que ideó esta teoría y atención, pues puede que haya derribado el mito... apenas sobre una mesa de cocina. Lorenz trabaja para la NASA en investigaciones sobre las condiciones climáticas de otros planetas, pero siempre se interesó por un clima particular en nuestro planeta: el de los desiertos en los que se desarrollan estos fenómenos. 

En estos desiertos se desarrollan ciertos fenómenos climáticos que, entre otras cosas, forman peculiares capas de hielo alrededor de las rocas cuando hay picos térmicos de muy bajas temperaturas. Según Lorenz menciona sobre su teoría, las ideas se volvieron claras cuando, analizando la literatura científica, encontró menciones acerca de las propiedades para la flotabilidad que tienen los peñascos flotantes de hielo en las playas de marea ártica, que casualmente crean barricadas a lo largo de la orilla de las mismas.

Lorenz también señala:
“Hemos visto un caso peculiar en el que había un rastro de roca que parecía haber golpeado otra y rebotar, dejando un rastro en sentido contrario, pero el camino no fue directo hasta la otra roca, era como si hubiese sido rechazada de alguna manera. Pensamos que si había un collar de hielo alrededor de la roca, entonces podría ser fácil imaginar por qué las rocas podían haber rebotado.”
Así, Lorenz ideó un experimento bien básico y sencillo, pero fiel y acorde a las circunstancias, sólo que en la mesada de su cocina. Lorenz describió la experiencia describiendo que lo que hizo fue tomar una pequeña roca y colocarla dentro de un tazón, llenarlo de agua, de modo que quedasen unos 2 centímetros de agua con una parte de la roca sobresaliendo y colocarlo en el congelador. Esto le dio un trozo de hielo con un escollo de la roca fuera de él. Después de pasar la roca con el hielo a su alrededor a una bandeja llena de arena con algo de agua, notó que la roca podía flotar en este medio.

Finalmente, con apenas soplar un poco hacia la roca, notó que esta no sólo podía moverse con facilidad, sino que como resultado dejaba un rastro muy, pero muy similar al que dejan las rocas que se mueven en el desierto. Más tarde, Lorenz presentó un modelo más serio y documentado en forma oficial, en el cual señaló:
“Básicamente, una losa de hielo se forma alrededor de una roca y los cambios en los niveles de líquido en el medio se dan de una forma tal en la que las rocas logran flotar en el barro del desierto. Pequeños restos de hielo sobre la roca flotante dejan el rastro al ser movilizadas por los fuertes vientos del desierto.”
Por último, Lorenz también habla acerca de la tonta preferencia que la gente suele tener hacia este tipo de fenómenos. El señala que la gente siempre busca respuestas a esta clase de sucesos, pero que cuando inténtas brindarle las respuestas a semejantes misterios, que años de investigación aún no logran explicar, y esa respuesta no coincide con lo que se imaginaba, la gente también tiende a no querer escuchar esas respuestas. Razón por la cual cientos de visitantes que llegan a los desiertos para ver el fenómeno con sus propios ojos, prefieren creer que se trata de algo sobrenatural. Sin embargo, la respuesta no está más lejos que la mesada de tu cocina...