Fluir sin un fin, más que fluir

El Zen quiere que vivas, que vivas en la abundancia, que vivas en la totalidad, que vivas intensamente; no al mínimo, como dice el cristianismo, sino al máximo, rebosante. Tu vida tendría que llegar a otros. Tu dicha, tu bendición, tu éxtasis no tendría que contenerse en el interior, como una semilla. Tendría que abrirse como una flor y expandir su fragancia a todos y cada uno, no sólo a los amigos sino también a los extraños. Ésta es la compasión real, éste es el verdadero amor: compartir tu iluminación, compartir tu danza del más allá.. 

Osho